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Hondo y profundo el dolor de Honduras

Un amigo hondureño, sin miedo, nos cuenta cómo ve él a su país.

    Tengo pocos amigos hondureños, pocos pero valiosos. A través de ellos aprendí a amar a esa tierra y a esa gente, y debo decirlo, a ese mar también…porque desde la Ceiba me llegó el regalo de la amistad de Guillermo Anderson hace catorce años y pese a su muerte no se va. Con él gané otro amigo, Manuel, quien trabajó junto a él…

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