Close

¡Qué tortón!

Falta de liquidez y déficit fiscal en la Costa Rica de agosto de 2017

Sobre la situación económica. Qué tortón.
 
Yo siento que para comenzar a resolver la crisis de liquidez y el déficit fiscal hay que pasar primero que nada por desechar esa actitud de: “yo todo lo he hecho bien y correcto”, “todos son malos -menos yo-“ “se los advertí, chiquitos tonticos”…. porque si comenzamos de ese modo ¿diay? entramos quedando.
 
Difícil llamado este en año electoral. Sí. Tremendo desafío. ¿Quiénes se apuntan a darle la vuelta al discurso y a arrollarse las mangas?
 
Y es que lo cierto es que toda fuerza política tiene que poner las barbas en remojo y asumir su responsabilidad (las Asambleas Legislativas anteriores que no se quisieron comprar el pleito) “Sí, culpa de ellas!” ( Hoy “es culpa de esta Asamblea” también) ¿pero por qué? ¿Por qué no se han querido comprar ese pleito nuestros diputados y diputadas en su gran mayoría? Muy sencillo: porque no ha habido clima político nacional, porque todo el mundo quiere obra pública, gobierno que trabaje con eficiencia y todo, pero no quiere pagar impuestos. Porque cuando se habla de nuevos impuestos todo el mundo pone el grito en el cielo. Al capital, los que tienen capital, a los bienes de consumo, los que consumen o quieren consumir, a los servicios, quienes hacemos uso de ellos. Nadie se quiere “ver afectado”. Todo el mundo se queja y nadie quiere pagar NADA, ni un cinco más. Para muestra el ridículo que hicimos con lo del aumento del 0.01% para ayudarles con el pago de electricidad a 27 mil hogares en pobreza extrema. Una peseta, un colón, no. Nadie quiere pagarlo, mucho menos si es “para otros”, “los vagos”, “esos pobres que tienen tantos hijos”, etc, etc.
 
Pero ¿es que somos malas personas realmente? ¿ Por qué no hemos querido pagar impuestos como se debe para salir de este barreal?
 
Intentemos ensayar respuestas:
Porque ha habido demasiada corrupción, porque sigue habiendo pobreza y desigualdad, porque a la mayoría de las familias les cuesta llegar a fin de mes, porque el Estado es alambicado, redundante y pesado en muchos sentidos. Porque hay codicia y egoísmo entre quienes más tienen. Porque a menudo acudimos a las instituciones y recibimos mal trato, mal servicio y “regaños”, no las sentimos operativas ni nuestras aún y nos agüeva tener que estar sacando plata para sostenerlas y sostener mucho funcionario que no es amable, que es ineficiente y que incluso ha sido grosero o injusto con nosotr@s. Todo eso justifica y suma.
 
Y claro que ha habido cambio, yo misma lo he defendido y apoyado allí donde lo veo y lo he demandado allí donde no lo veo. Y claro que he visto ingentes esfuerzos de este gobierno por desencharralar la finca, ordenar la casa, acomodar el adiposo  aparato estatal escuchando a todos los sectores, intentando buscar soluciones consensuadas, dialogadas, articuladas…pero la verdad no ha sido suficiente aún. También he visto enormes esfuerzos para recortar gastos, para hacer más eficientes los procesos, pero sí, no ha sido suficiente aún. Tampoco. Era tal la maraña y el desorden, que no se ha podido…y no solo por eso, sino también, y hay que reconocerlo, por falta de capacidad, liderazgo, visión y talento para buscar soluciones concretas en los cortos plazos. Fácil decirlo, pero ya lo sabemos “no es lo misma verla venir…que..”  -terminen la frase como quieran-.
 
Me da mucha risa cuando recuerdo todo lo que criticábamos a gobiernos anteriores y como la gente amiga que pertenecía a ellos nos decía “es que vieran qué difícil que es esto” y como nos reíamos de sus pretextos y congojas. Y ahora nosotros diciendo lo mismo y ellos “jodiendo” como jodíamos nosotros. Qué ridículo que hacemos. ¿No nos hemos podido ver en ese espejo?
 
Un equipo de gente honrada llegó al gobierno en 2014. Gente buena. Gente con ganas de hacer las cosas distinto, pero con menos experiencia y poco articulada. Experiencia tenían los de antes, muchos de ellos (y ellas, por supuesto, y no tod@s! tampoco vamos a generalizar, porque gente honrada la ha habido también en gobiernos anteriores. Sería ingrato no reconocerlo) en hacer las cosas buscando beneficios personales o para sus allegados, haciendo negocios a costa del Estado, etc. Por eso no es de recibo que ahora se levanten voces diciendo “ellos son ineptos, advenedizos, aventureros, nosotros sí sabemos cómo gobernar”, porque no. Ya sabemos que los gobiernos anteriores nos decepcionaron y defraudaron mucho en muchos sentidos y el resultado electoral de 2014 fue una contundente respuesta de la ciudadanía a ese malestar. 
 
Pero la cosa es compleja y todavía seguimos polarizados, “enemigos”, echándonos culpas unos a otros, unas a otras, porque “la culpa no es mía”, “fue teté, pégale pégale que ella fue”, y no, esto no es jugando.  El contexto hay que verlo, valorarlo, sopesarlo. Este es el clima político hoy. En esto estamos, con los dedillos acusadores siempre paraditos y listos. Y actitud para resolver nos está faltando. En todas partes. Y siento que para comenzar dando el ejemplo es el gobierno actual el que tiene que plantear las cosas con más sentido autocrítico y mayor valentía. Me falta información, me está debiendo, y necesito que me la den de modo más sencillo, clarito, sin tanto vocabulario técnico y académico. Confieso que vi la cadena del Presidente antenoche y no entendí ni la mitad de lo que dijo. O es que yo soy burra o es que el gobierno habla enredado. Consulté a varia gente, me decía lo mismo que yo: no entendí. Y hablo de personas con formación universitaria e informadas. Entonces: si nosotros no entendemos. ¿Cómo va a entender la gente que andaba en la romería, la gente con escolaridad de secundaria? ¿las personas que no están pendientes de las noticias ni de la economía ni de la política? ¿Cuál músculo político se puede fortalecer si el gobierno le habla en lengua servocroata a su ciudadanía?  Lo que he podido entender hasta hoy es porque me he puesto a leer, a preguntar y a buscar explicaciones en todas partes. Y sin prejuicios. He leído y escuchado de todo.
 
Mención aparte merece lo oscuro, que existe y se mueve donde no lo vemos, los hilos que se amarran o se sueltan para desestabilizar, sabotear, joder y “demostrar” que el gobierno “es chapa”. Eso existe y es poderoso y tiene su brazo comunicacional bien aceitado. Tampoco lo vamos a obviar. Y desde ahí hay bastante efervescencia manifestándose. ¿No lo podemos sospechar cuando se mueve sinuoso o no lo vemos cuando grita descontrolado a través de la tele? A mi que no me vengan con candidez a decir que no ocurre. Ocurre. Cosas raras pasan y han pasado y nadie las entiende, pero nadie las investiga, porque investigarlas es meterse en camisa de once varas y ya conocemos lo que le pasó a Parmenio. Y no hablamos solo de “oscuras fuerzas del mal al interior del país”, sino de redes de cuido y apoyo internacionales que son las que mueven el mundo y lo dominan y bajan y suben gobiernos cuando les da la gana según sus necesidades geopolítica o más que eso “geocomerciales”. Boicotean, manipulan, desinforman y hacen todo lo que tengan que hacer para inventarse enemigos, “malos” y justificaciones para hacer guerras en otras partes y botar gobiernos legítimos, buenos y malos, hábiles y torpes, encabezados por igual por hombres sabios, mujeres decentes o torpes payasos ¿no van a poder con un gobiernito débil y modosito de un país chiquitito como este? ¿Donde todo es civilizado y respetuoso y apegado a las formas y a las normas?  
Hay intereses poderosos: está el narcotráfico y el sistema financiero y de producción de armas que lo sostiene. Están los intereses de las grandes compañías de alimentos industriales, transgénicos, agroquímicos y medicamentos. Todas con poderosos intereses en el mundo. Estamos a la par del Canal de Panamá, en el centro de América, y a medio camino entre Colombia y México, debajo de Nicaragua también. ¿O vamos a seguir creyendo que somos una isla allá perdida en el medio de la nada como Tongatapu o Rarotonga?
 
Es cierto , claro que hay grandes culpas, medianas culpas y pequeñas culpas, tampoco se trata de meter a todo el mundo en el mismo saco. El más aterrador dato tiene que ver con la onerosa evasión fiscal de los grandes y los montones de portillos abiertos que todavía existen para eludir con montones de argucias las responsabilidades sociales. Y todo el mundo sabe que esto es posible hacerlo cuando sos poderoso y tenés en tu nómina de personal o tu lista de proveedores a contadores, auditores y profesionales en “Derecho” hábiles que te facilitan la tarea, y a quienes les tenés que pagar altos honorarios. ¿O ahora nos vamos a olvidar de las “empresas de papel” y esa cachetada de realidad paralela inconmensurable que nos dio la valiosa investigación de los llamados “Panamá Papers”? por solo citar un ejemplo.
 
Ante esto ¿qué hacemos? ¿No estamos tod@s montados en el mismo barco?
 
El esfuerzo tiene que ser nacional, tiene que ser consensuado, tiene que ser de un altruismo y madurez que aún no hemos visto ni en los partidos políticos, ni en sus líderes, ni en las organizaciones sociales, ni entre nosotros. La ciudadanía (me incluyo) tampoco se quiere comprar el pleito. Poca gente está (estamos) dispuesta a asumir su (nuestra) cuota de responsabilidad.
 
En ese sentido hay silencios que clavan insidiosas agujas en el entendimiento. “La elocuencia” del cálculo silencioso e interesado también nos anuncia que las nuevas formas de hacer política no han hecho su ingreso todavía al redondel de Zapote. Fatal.
 
Tod@s queremos que las cosas las resuelvan otros y no queremos ayudar en nada. Así como hablamos de elusión fiscal también debemos hablar de elusión de responsabilidad política. Ambas hacen daño y por igual.
 
Yo siento que ese es el más grave problema. Y no veo mucha capacidad colectiva para superarlo en estos días. Honestamente.
 
Ojalá la gente más vulnerable no sufra más.
Ojalá que pase algo, una nube de pronto, un disparo de nieve, un milagro, algo inesperado, que nos ayude a aclarar esta turbiedad y estancamiento.
 
No tengo idea de por dónde pueda salir algo de luz, pero no pierdo la fe de que aparezca. Ni mi capacidad de entendimiento ni mis pobres conocimientos en materia económica me dan para avizorar algo de esperanza en el horizonte. Todavía no (y eso que yo peco de exceso de optimismo y soy bastante ilusa la mayor parte del tiempo).

About the Author

Julia Ardón