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Si fuera mujer

por Carlos Tapia

Si fuera mujer ya, tendría que sentarme sobre esa vulva y esos labios que siempre están húmedos, una flor tropical que aloja falos, que da un placer intenso y expulsa bebitos. Me tocaría el pecho y tendría dos mamas rematados en pezones que a veces huelen a saliva. Por supuesto que sería una señora de 55, desnuda ante el espejo, a lo mejor tendría una cicatriz de cesárea, y otra en el seno derecho donde me sacaron unas bolitas que resultaron ser benignos gracias a Afrodita. Me toco el espeso cabello entrecano y sé que ahí hay mucho de mí, de mis cambios y furores, de la forma en que me presento ante los demás, al caer el pelo el olor a no lavado en días no me desagrada, es más, me acompaña. No tengo pintura en la cara y me toco una cara suavecita, y aunque pareciera contradictorio, no me molestan las arrugas y las bolsas bajo los ojos, porque me reconozco en ellas, porque he llorado muchísimo y he reído igual, y he aullado de dolor, y los orgasmos me hicieron pliegues en la frente y comisuras a los lados de la boca… Meto tres dedos en mi boca y se bañan de humedad, la lengua, el paladar, los dientes y muelas: no soy un hombre, soy una mujer, pero los dos estuvimos en la misma mesa de planos, no hay tanta diferencia y sí la hay… Vuelvo a ver hacia abajo donde está mi sexo escondido, abro las piernas y lo miro con curiosidad, no es una lanza es un cántaro, vuelvo a meter los tres dedos en la boca y me decido a explorarlo…

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Julia Ardón