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¡Qué vivan las mujeres trans! ¡Que vivan y… por favor que se mueran de viejas!

por Camila Schumacher

 A la memoria de Nicole Marín Rivera
Debo reconocer que, esta vez, evité a propósito las páginas de sucesos… que encendí tarde la tele a ver si acaso… que me receté un ayuno noticioso. Quería que me durara cada abrazo que di y recibí durante la Marcha de la Diversidad; cada guiño cómplice y espaldarazo solidario que más que para mí eran para el proyecto educativo en el que, desde hace poco más de un año, trabajo día “trans” día. Ese… Sí, el que tiene como objetivo y razón de ser que las mujeres trans retomen sus estudios y se gradúen de primaria y secundaria y que, como es inclusivo, ha sido aprovechado por jóvenes que han huido de las aulas para escapar de la discriminación por orientación sexual y/o identidad de género. El que ya suma cincuenta estudiantes y para el que hay lista de espera; el que tiene, en Megan Chavarría, su primera graduada; el que le genera dolores de cabeza a algunas de las autoridades del Ministerio de Educación y le dibuja sonrisas a muchas otras.
Transvida Educación se llama porque funciona en Transvida (que es la única organización costarricense para personas trans que posee cédula jurídica y trabaja directamente con la población, atendiendo a las personas una a una para lograr el beneficio de todas). Transvida Educación se llama y tal vez lo han oído mencionar porque, como existe y su labor se ha difundido en radios, periódicos y de boca en boca, va dejando de ser noticia. Porque no es noticia lo que se sabe, lo que ocurre todos los días o casi, lo que tiene poco o nada que ver con el colectivo al que pertenecemos…
Lo novedoso, la relevancia social y la cercanía definen un hecho noticioso según decían libros, manuales y maestros cuando yo estudiaba periodismo; según confirmaban los editores y colegas cuando trabajaba en medios de comunicación. Eso creía y creo yo y, sin embargo, desde que me enteré que Nicole había muerto comencé a dudar de estas verdades de Perogrullo y a volverle la cara a los pregoneros. Porque me temía lo que me confirmó hoy la Extra. Es decir que de la muerte de Nicole se sabe nada pero hay zopilotes dispuestos a hacer un festín de esa ignorancia.
Les cuento…. Por si alguno quiere saber: Nicole era mi amiga y la de Jimena y Pamela y Sacha y Antonella y Daya y la de Techi y Laura y Pili y Éricka … porque ella era entradora y divertida y fácil de querer. Nicole se llamaba Marín de primer apellido y Rivera de segundo. Eso decía en su cédula y hasta en la página del Tribunal Supremo de Elecciones, se los juro, -lo acabo de buscar-; así está consignado legalmente porque ella era una mujer trans y no un travesti lo que son cosas totalmente distintas (saber la diferencia entre una y otra también está al alcance de todos, en Internet). Nicole, entonces -lo acabo de confirmar-, tenía 31 años y era huérfana de padre…
Lo que sí requiere un poco más de investigación (digamos hablar con alguien que -como yo- la conociera) es que era escorpio, ¡cumplía el mismo día que Naty! y que se llevaba bien con el resto de su familia y mucho más que bien con su sobrinito de poco más de un año. Nicole quería volver a estudiar, muchas veces lo hablamos, pero, no le dio tiempo.
Yo recién hace un mes abrí el grupo de primaria y como ella había dejado la escuela en quinto grado… Esto último tampoco debería ser noticia, ya que, aunque muchos no lo sepan, es de lo más común en Costa Rica: las chicas trans en un altísimo porcentaje “soportan las torturas” que implica  ir a la escuela hasta los 11 años de edad o, a lo sumo, hasta los 13; un 95% tiene escolarización incompleta. Y ya vamos llegando al meollo, a lo más jugoso de lo que reseñó el periodista que se dio a la tarea de “cubrir” -de obviedades, sobre todo-, la muerte de Nicole.
Como afuera de las escuelas y de los colegios lo que hay es una acera, Nicole se quedó ahí y como para el comercio sexual en nuestro país hay muchos, muchísimos clientes, pues se prostituyó para ganarse un dinero (no la vida). Lo hizo por años, como las 500 mujeres trans que en San José están condenadas a dedicarse a la putería porque: baja escolaridad + prejuicios= cero opciones laborales, por un lado y por el otro, hombres dispuestos a pagar por sexo oral u anal o ambos y hasta a ofrecer doble remuneración a la que se apunte a prescindir del condón.
Son 500 trans las que se prostituyen en San José (y eso tampoco es noticia, porque ocurre desde hace añales) pero La Extra que no investiga pero en esto ni mintió, publicó que Nicole lo hacía en Cartago lo que en sí mismo debe ser una doble trans-gresión. Decía el periódico que se alcoholizaba y me pregunto: ¿esto, en Costa Rica, es noticia? No me refiero ni siquiera entre quienes están obligadas a dedicarse al comercio sexual sino en cualquier gremio, aquí abundan los borrachos de todas las profesiones.
“Murió “Nicole” mientras tomaba guaro y se prostituía”, tituló Gustavo Retana y después más nada, porque fue de un paro cardíaco y por que la suya, que a mí que la quería me saca las lágrimas y me parte el alma, es una muerte natural dentro del promedio de 35 años de esperanza de vida de las mujeres trans en nuestro país, una víctima más del círculo de violencia con el que algunos hacen circo cuando tienen oportunidad y otros muchos se hacen de la vista gorda en este país que prefiere ser de derecha que apostarle a los derechos humanos. Hasta acá… otra vez, de pronto, estoy más triste que enojada. Cierro los ojos y me transporto de memoria a la Marcha por la Diversidad de ayer en la tarde, vuelvo a estar rodeada de amigas, de amigos… me subo a la carroza de Transvida ( en la foto) , al momento en que micrófono en mano, Andrea evocó a Nicole y todxs, aplaudimos en su honor y nos consolamos con abrazos. Vuelvo a estar en mi casa, frente a la computadora, escribiendo esto y les pido dos cosas que a nadie se le ocurra hacer ni medio minuto de silencio… que gritemos, berreemos, protestemos, juntos por Nicole y por todas las que la precedieron y las que lamentablemente le seguirán los pasos…. Que sigamos gritando para que vuelvan a las aulas, para que consigan trabajo, para que sean felices. Gritemos: “¡Qué vivan las mujeres trans!” ¡Que vivan y… por favor que se mueran de viejas! Eso sí que a estas alturas, en junio del 2016 sería noticia.

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Julia Ardón