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Enrique Iglesias en Managua

Un extraordinario testimonio de Augusto Mejía

Paseándome por facebook me voy encontrando con esta joya de texto de mi amigo Augusto Mejía, artista nicaragüense. Ojalá la lean.

 

Tengo ganas de contarles qué me pareció el concierto de ayer.

Bueno, de entrada como siempre me siento agradecido de haber podido compartir nuestra música con el público que se hizo presente para ver a Enrique Iglesias. La gente se portó muy fiera, bailaron y cantaron con nosotros, a pesar del cachimbazo de agua que estaba cayendo. Para La Cuneta sigue siendo (y ojalá nunca deje de serlo) una experiencia maravillosa seguir buscando nuevos espacios donde presentar nuestro trabajo. Y en ese sentido me gustaría agradecer a Movistar y a Premier por la oportunidad.

Ahora, pasando a lo siguiente, quiero decirles que estoy PROFUNDAMENTE IMPRESIONADO por el espectáculo de Enrique Iglesias. Y cuando les digo “profundamente” estoy intentando hacer un uso completo del significado de esa palabra.

Más allá de la calidad del audio, del profesionalismo de la banda, de las pantallas y las luces, e incluso de darme cuenta que el tipo tiene muchísimos más hits de los que yo sabía, lo que me impresionó profundamente fue su ACTITUD.

Eso es tener ACTITUD.

Así de llano. Así de simple. La ACTITUD marca la diferencia. Y creo que todos los que fuimos testigos de la forma en que Enrique Iglesias (uno de los cantantes pop más importantes de los últimos 20 años) aborda e interactúa con el público, podemos sacar provecho de ese gran ejemplo, porque tener ACTITUD es un valor aplicable a cualquier oficio, profesión, ejercicio, postura, forma de vida. Y ojo: yo no soy muy fanático de su música, aunque confieso que hay un par de sus últimas rolas que me gustan.

Para los que no fueron, se los explico:

Enrique Iglesias pasó más de dos horas cantando bajo la lluvia con un ímpetu maravilloso. Pudo haber cantado una hora y pico, y ya, y ahorrarse el enfermarse. Pero no. Este tipo pasó más de dos horas saltando, cantando, interactuando con el público, haciéndose fotos, subiendo a gente,… Y para sorprendernos más, en un momento se fue (de forma secreta, metido en una caja con rueditas de equipo de audio, la cual fue arrastrada casi 100mts por veinte agentes de seguridad) a una tarima que estaba justo frente a gradería. De repente el maje estaba ahí, en esa tarima, para cantar varias canciones, dedicándoselas a ese público que quizá no tiene la capacidad de pagar platinum o VIP y que nunca tienen la oportunidad de ver de cerca a los artistas internacionales si no es únicamente a través de las pantallas. Aquello fue épico! Jamás había visto una actitud así de algún artista pop internacional de los que han venido a Nicaragua. Yo no sé si él es un tipo sencillo o no, porque no lo conozco, pero creo que su ACTITUD en el escenario dice mucho. Y dice muy bien.

Quizá la música de Enrique Iglesias nunca sea la música que yo pondré en el carro mientras estoy pegado en el tráfico de Managua, pero créanme que ese tipo anoche se ganó mis respetos. Y no sólo eso, me inspiro muy personalmente a seguir trabajando por ser un músico con los pies en la tierra, entregado y agradecido con la gente, quien al fin y al cabo es quien hace posible lo que hacemos.

 

 

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Julia Ardón