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El miedo es mal consejero

por Sergio Erick Ardón Ramírez

 

Sí.  Cuando el miedo está presente no hay cosa que se haga que salga bien. Esto es válido para todos los aspectos de la vida, de las gentes, de las sociedades, de los países. Este sentimiento tiende a limitar o deformar lo que hagamos o pensemos.

No es casual que sea la siembra del miedo un arma tan utilizada. Lo hacen los abusadores, es común entre los bandidos, es usado tambien para doblegar voluntades políticas y someter a los pueblos. A este último aspecto es que queríamos referirnos en este escrito.

El miedo como sentimiento paralizante para lograr objetivos políticos. Porque el miedo al infundir terror paraliza y deja a quienes son sus víctimas en el más profundo desamparo. Y es que si fuéramos rigurosos podríamos calificarlo tambien como un método terrorista. Así de serio y devastador es su efecto, porque es sutil y cala hondo.

Veamos si no. Lanzar una campaña llena de exageraciones y falsedades, en terreno ya previamente abonado con desinformación y manipulaciones, por un aparato de propaganda, sistemáticamente dirigido a llamar lo blanco negro, o a ocultar los muchos matices, de manera que la gente ingenua, termine creyendo que la sociedad y el mundo tienen solamente dos escogencias posibles, o la democracia, como le dicen que es, o el desastre.

Esto es lo que intentaron hacer, y lo hicieron, con el llevado y traído “Memorandum del Miedo”. ¿Lo recuerdan? Toda una estratégica pensada para asustar a la gente y llevarla mansamente al corral. Aquel atentado siniestro contra la democracia fue denunciado ampliamente y sus autores severamente emplazados. Y sin embargo sus líneas principales se llevaron a la práctica. Y no solo cuando estuvo en juego un TLC que había que pasar, aunque fuera con argucias y mañas, sino tambien cuando hubo que escoger un nuevo presidente.

El recurso del miedo, lo veremos de nuevo en escena. Volverá a ser instrumento de manipulación y engaño. Hay ya una vasta escuela, y especialistas habilidosos perfectamente formados que afinaran sus métodos y afilaran sus uñas. Todo sea para que la gente que puede estar molesta o inquieta no vaya a perder el norte y enredarse en los llamados a apoyar algo nuevo.

Otra vez desfilaran ante los ojos de las gentes fantasmas ya veteranos, y peligros sin nombre, amenazas mortales, truculencias espeluznantes.Otra vez estará al borde del precipicio la religión , la familia, la libertad, nuestra sacrosanta democracia, que no es perfecta pero es nuestra, y que permite que haya ricos muy ricos y pobres muy pobres, como Dios manda.

Cuando nos logremos liberar de sus coyundas, cuando tengamos el saber y la voluntad para actuar libremente, sin miedo, seguramente que seríamos un mucho mejor país. Y esa superación se reflejaría en todos los ámbitos. En la familia, en la sociedad, en los escenarios políticos, en una democracia de mucho mejor calidad. Sin duda también en nuestro quehacer regional e internacional, donde dejaríamos de ser titubeantes y complacientes ante los poderosos, por miedo.

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Julia Ardón