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A las mujeres siempre nos están pidiendo que guardemos silencio…

que pospongamos, que esperemos...

“A las mujeres siempre nos están pidiendo que guardemos silencio, que pospongamos, que esperemos. Siempre nos piden ser secundarias, nosotras, nuestros cuerpos, nuestras lecturas, nuestras vindicaciones. Es un mandato histórico del que podrían dar ejemplos mujeres de todas las generaciones. ¿Qué cambia de ese mandato? Yo creo que nada. Sigue siendo igualmente violento, así se exprese con la mayor diplomacia existente (lo que también he atestiguado). La expectativa ordenada es la misma: que las mujeres hagamos caso, acatemos obedientemente y que nos callemos.

Pero no todas estamos dispuestas a hacerlo, eso no nos hace mejores que las que no lo hacen. No es una competencia. Creo que se trata de tener más posibilidades y recursos personales y colectivos que nos permiten dar ese paso y, también, porque sabemos que tenemos alguna red de apoyo para darnos la mano y enfrentar el alto cobro que implica esa desobediencia. Sí, porque la desobediencia al mandato nos la cobran caro, sea que una se manifieste en contra de uno concreto o que la vida entera sea un ejercicio de desobediencia a esos mandatos patriarcales, siempre hay cobro y ese cobro es alto. Las etiquetas sobran, pues el escarnio público es una de las formas predilectas de esa violencia que busca desacreditar a las mujeres que resultan incómodas porque desvelan los trapitos de los privilegios sexistas, religiosos, económicos y/o políticos que obtiene un sexo, una clase, o un grupo que subordina a otros grupos o personas.”

Erika Valverde

 

Fragmento de introducción a publicación de tesis de grado: Mujeres Activistas Centroamericanas

Enlace: Mujeres ecologistas centroamericanas: Construcción de la resistencia en un contexto disputado biogeopolíticamente, por Erika Valverde Valverde y Mauricio Ramírez Núñez.

Ilustración: “Strong woman”, por Sally Elliot

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Julia Ardón