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Vocabulario inclusivo y Vocabularia inclusiva

 
 
Cuando el primer grupo de gente rebelde ( mujeres feministas, especialmente) comenzó a transformar el idioma llamado español ( que realmente es castellano) para tratar de acomodarlo a una nueva forma de pensar, de vivir y de sentir que intentaba visibilizar a través de las palabras el aporte de las mujeres en la historia, la cultura y la sociedad…mucha gente se extrañó.
De las cejas levantadas, se pasó a las correcciones y de ahí a la burla.
Recuerdo como algunas amistades autoconsideradas de pensamiento progresista hacían chota de la cosa y sustentaban sus posiciones conservadoras ( sí, se trataba de conservar “la pureza” del idioma) en lo que dictaba la Real Academia de la Lengua Española ( que lo de “Real” que tiene es por Monarquía y realeza, no por realismo mágico, precisamente)
Pero eso fue hace uuuuuuuuuuuu….mucho tiempo.
Algunas de esas personas hoy, inclusive, ya hablan de modo inclusivo o se esfuerzan por hacerlo porque entendieron las motivaciones que había detrás de esas rebeldías idiomáticas. Otras no lo hacen, pero lo entienden y lo respetan y ya no se burlan del tema. Pero queda gente que no ha entendido.
Y cuando hablo de que no ha entendido hablo de que no ha entendido a respetar la motivación que ha hecho crecer este movimiento internacional hasta hacerlo incómodo, molesto y sujeto de mucho comentario todos los días.
Porque nadie que no sienta la necesidad de hablar de tal o cual modo debe hacerlo, no se puede forzar lo que no sale natural. Yo misma todavía hago esfuerzos muy grandes e incómodos para decirme “una” cuando me refiero a mi. No me sale natural, pero me esfuerzo porque no quiero ser más “uno”.Así pasa.
 
Toda nueva idea pasa por muchas etapas. La enunciación, cuando parece locura, los intentos de puesta en práctica, cuando se hace gala de torpezas, chambonadas y formas fallidas y al final: la calma y la costumbre que acomoda las cosas, se hacen normales y comunes y ya no provoca más ruido. Cuando eso ocurre, fue cuando la idea cuajó y el mundo se transformó. Pasa con las grandes ideas, pasa con las pequeñas, y pasa con todo intento de cambio. Es lo normal. Igual pasa con ideas rebeldes que nunca cuajan,  y en medio de esa lucha, ese estira y encoje, estamos.
 
¿Por qué enojarse o reírse de quien quiere hablar de acuerdo a su forma de sentir o pensar la vida?
Hay gente a la que le molesta en demasía que se incluyan palabras en inglés dentro de los textos y las conversaciones. Hay gente a la que eso le viene natural. Es lo normal. El idioma se alimenta del pensamiento y el pensamiento a su vez de las palabras. Los idiomas están vivos, no se quedan pegados en el tiempo. Si esto hubiera ocurrido aún andaríamos “desfaziendo entuertos” al modo de don Quijote o estaríamos hablando en nahualt, y no es así. El castellano que hablamos en Costa Rica es el idioma que hemos ido madurando durante nuestros dos siglos de historia republicana. Pero va a cambiar, claro que va a cambiar, porque TODO cambia, pese a las resistencias o los miedos al cambio.
 
Entonces, solo unas cositas que a raíz de una conversación con una amiga,  quiero comentar:
 
1-El lenguaje inclusivo ( el que incluye las formas femeninas) se usa cuando se habla de mujeres, de personas mujeres. No se usa cuando se dice “vocabulario” ni cuando se dice “esperanza”, ni cuando se dice “sillón”. Hacer chota al respecto puede resultar gracioso para quien ignora lo anterior. Solamente.
 
2-No somos personas incultas, polas o ignorantes las que intentamos hablar y escribir en lenguaje inclusivo. Tampoco es que queremos ser parte de “una moda”. Solo somos personas que queremos visibilizar el aporte de las mujeres, el que consideramos el idioma que generaliza en masculino, no hace. Simplemente pensamos así e intentamos ser coherentes con ese pensamiento. Tampoco es polo, inculto ni ignorante quien no lo usa. Simplemente es alguien que piensa distinto.
 
3-Como estamos en medio de la transformación, en período de transcición, pues muchas veces el intento saldrá natural y quedará bonito, pero otras veces quedará torpe, chambón o cansino…claro. Eso pasa. Es mejor decir: “bienvenidas todas las personas aquí presentes”, que decir: “Bienvenidos y Bienvenidas todas las personas aquí presentes.”. Pero pasa. Igual hay gente que dice: “Bienvenidos visitantes” y otra que dice “Bienvenidos damas y caballeros”. y otra que dirá simplemente “Bienvenidos y bienvenidas”, o “Les doy la más cordial bienvenida”. Hay muchas formas de hablar y todas legítimas. Unas nos gustará como suenan, otras no.
 
4-Hay gente todavía más rebelde e insumisa que no quiere dividir al mundo en la simplicidad dicotómica de masculino y femenino y ha comenzado a usar “amigues”, por ejemplo. Sí. Hasta palabras nuevas se están inventando. Y a mi, personalmente eso me parece natural y hermoso.
 
Así que relax.
No nos atarantemos por el tema y tampoco pequemos de conservadores, que nada, nada, nada, por más natural y correcto que nos parezca hoy será igual dentro de 20 años y más dentro de 100.
 
Hablemos cada quien como queramos hablar, pero por favor, no nos creamos en posesión de la cultura, la verdad y la corrección ni nos burlemos más de quien lo único que está haciendo es de acomodar su lenguaje a su forma de pensar y sentir el mundo. Yo creo que eso sería más bien de admirar, aunque las palabras no le salgan con toda la armonía que deseamos.
 
En todo caso ¿Quién dice qué es hablar correcto y quién no? ¿La Real Academia? ¿Hablamos en Costa Rica como dicta la Real Academia? ¿No decimos chunche, mae, diay, cosiaca, achará, super cool y tantos otros vocablos todos los días? ¿Acaso hablamos en vosotros? ¿Acaso no usamos el vos?
 
No nos maltratemos más. No nos riamos de quien habla o escribe distinto. No nos burlemos. Hablemos cada quien como queramos, que al final, lo importante es que nos respetemos.

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Julia Ardón