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Si me enojo lo tengo que decir

porque si me lo guardo...

Expresar emociones y sentimientos ( no solo los positivos), sino todos. Aceptar la vergüenza, el sentirse humillada, la congoja, el miedo, la envidia, los celos, el deseo, aceptar y observar todo lo que sentimos. Poder expresar la furia,el enojo, aceptar la culpa, todas esas emociones vergonzosas…es parte de la salud mental.
¿Cómo lo expresamos? He ahí la sabiduría. Con responsabilidad, es la clave. Tampoco haciéndole daño a nadie, porque esa no es la idea. Pero decirle a alguien “me enoja mucho tu actitud”, “no estoy de acuerdo con la manera en que me tratás y no lo voy a permitir más” es un deber con nosotras mismas y nuestra dignidad.
¿Negarse a sentir?

Tapar, tapar, pretender tapar los sentimientos y emociones ¿por pudor, por lo que alguien nos enseñó era “decencia” o “buen comportamiento”?
No.
No se puede. Hace daño.
Negarse a llorar por impotencia, por miedo, por angustia. Poner “buena cara” cuando lo querés es soltar sapos y culebras, o llorar del colerón, o poner un “hasta aquí” a alguien que te maltrata…es parte de la salud mental.
Cuando no lo hacemos, se nos apelotan las cosas por dentro, y bueno, nos enfermamos.

Yo he sido de expresar lo que siento, mucho, pero me falta.  Me falta aceptar esas emociones “no políticamente correctas”, muchas veces he disimulado, vuelto a ver para otro lado, tragado grueso, me he hecho la tonta…cuando no, estaba triste, enojada, rabiosa, molesta, cuando me sentía invadida e irrespetada.

El balance, el equilibro.
Cuesta, pero hay que lograrlo.

 

Ilustración: “no me grites”, de Javier Granados.

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Julia Ardón