Close

Si alguien me hubiera contado antes de la marihuana medicinal me habría evitado el infierno que pasé

Por Juan Miguel Valverde

Soy pensionado por invalidez, estuve 7 años en una cama, en la casa de mi mamá, en posición fetal, con 250 miligramos de morfina (25 pastillas de metadona al día. A la gente terminal de cáncer le dan 3-4 máximo), 750 m de tramadol, 6 midazolam, 6 prozac, 2 lanzoprazol, 4 dorixina relax al día. Estos 7 años, aparte de toda una vida de sufrimiento y atrofia, los pasé planeando mi suicidio, al grado que tenía todo quirúrgicamente planeado; hasta la donación de mis órganos. La única razón por la cuál yo estoy aquí, es porque no quería quitarle otro hijo a mi mamá; mi hermano murió por complicaciones causadas por SIDA.

Desahuciado por la CCSS, todas las cínicas de dolor, todos los doctores resolvieron meterme morfina hasta que me muriera, esa fue su solución. Dos operaciones fallidas de espina dorsal… inválido para el resto de mi vida.

Una doctora joven y formada en Europa se acercó a mi y me dijo que todo se resolvía con una dosis adecuada de marihuana, que en mi caso resulta ser literalmente 20 cigarros al día… pero sabes qué? Ya no estoy en cama, ya no estoy en la casa de mi mama, Hace 4 años logré escaparme de una adicción inducida a la morfina que hubiera matado a cualquier otra persona.

Conoces a alguien que haya salido de la morfina? Si tu lista es corta, es porque 50% de la gente que intenta salir vuelve, y el otro 50% se suicida. De la morfina no se sale, mucho menos si tienes que existir dentro de un océano interminable de dolor inimaginable y un sufrimiento inhumano.

La marihuana no sólo me salvó la vida, sino que me salva la vida 3 veces por día, todos los días de mi existencia (Uso la palabra existencia porque esto no es vida). El día que accedí a la dosis correcta de cannabis fue una noche donde tenía una semana de haber dejado todas las drogas que me estaban metiendo. Esa noche había llegado a mi punto de quiebra, la única opción era o morfina, o plomo.

De pronto la voz de esa doctora caritativa y misericordiosa hizo eco en mi mente.. “Juan Miguel, con la marihuana es sólo cuestión de dosis, no necesitas nada mas.” Fue entonces cuando, después de fumar 8 cigarros de marihuana seguidos, entendí que no tenía que suicidarme; mi alma se encendió al reconocer que iba a ser capaz no solo de dejar todas esas drogas, no solo iba a salir de la cama, y de la casa de mi mama, sino que iba a arrebatarle al destino buena parte de toda la vida que me había robado, y fue exactamente lo que esta hierba santa me permitió hacer. Sigo pasando la mayor parte de mi vida en cama, solillo, y muy quieto, pero hoy estoy lleno de esperanza, fuerza de voluntad, y el ejemplo eterno de la fortaleza de mi madre, tengo algo parecido a una vida… estoy cada día mas fuerte, el cannabis, entre muchas bendiciones, me permite moverme por encima del dolor paralizante.

No estoy solo, por favor créeme cuando te digo que hay mucha gente que no quiere estar aquí ya, el sufrimiento es sencillamente “invivible”.

Lo único que alguna alma caritativa tenía que hacer cuando yo tenía 12 años era enseñarme el uso del cannabis; me hubiera evitado toda una vida de un infierno caníbal.

Pero, quitemos de la mesa la enfermedad, y todas las drogas letales que el cannabis reemplaza. No hablemos de marihuana medicinal, hablemos de marihuana recreacional:

Un milenario proverbio chino lee así: “Escoge tu vicio sabiamente”.

Usada con moderación (par de hits en la mañana, par en la tarde, un poco más a la hora de dormir), el cannabis, particularmente los CBDs, lo que hacen es bajar el nivel de angustia en el que vives atascado. Al bajar la angustia y relajar la tensión auto-inducida, al fin puedes escucharte a ti mismo pensar, sin estar ahogado por todos los sentimientos negativos y cortisol que produce el masticar una y otra vez todas las situaciones que nos acongojan. Al operar sin la debilitante angustia, las decisiones que tomas son abismalmente mejores, y por ende, la ruta general de tu vida no tiene como no mejorar, es sistemático.

No todo el mundo tiene la fortaleza espiritual para desapegarse de un mundo superficial y dedicarse a su propia alma. La mayoría de la gente tiene hijos, deudas, trabajos que te atrofian el alma… en fin, cadenas que no todos podemos romper. Si todos fumáramos un par de hits antes de tomar cualquier decisión, el mundo mejoraría exponencialmente..

Cuando una cultura cuenta con miles de años de desarrollo y conocimiento, reconoce rápidamente que los humanos no vivimos en un contexto edificante y saludable. Los chinos ancestrales son maduros socialmente y asumen que la gente va a usar algo en la naturaleza que le ayude a escapar un rato de un contexto tóxico y opresivo, algo que le distraiga de toda la angustia que nosotros mismos creamos a nuestro alrededor, con solo relacionarnos con otras personas y todo el stress que eso conlleva.

Si un hijo mío va para la calle un viernes en la noche, yo entiendo y asumo que algo se va a meter. Le voy a instruir que si se mete algo, que sea marihuana. Una persona bajo un efecto recreacional de marihuana no va a ponese a pelear, o a gritar; el jóven no va a ponerse a manejar rápido ni se va a matar, al contrario, la va a llevar suave como todos los marihuanos que conozco.

Finalmente, me cuesta pensar en marihuano gordo. Ese mito de los munchies es prueba de ignorancia. Todo lo contrario, al bajar los niveles de ansiedad, la comida deja de representar un premio que te hace sentir bien al ser oprimido por tanto stress, y todos los marihuanos que conozco somos delgados, la obesidad proviene de la angustia, marihuana mata angustia todas las veces.

About the Author

Julia Ardón