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Series:

me tienen enganchada

No era yo muy amiga de las series de televisión hasta que vi Breaking Bad.

¡Qué impacto!

Eso ocurrió en octubre de 2013.

Escuchaba por las madrugadas gente conversando en el cuarto de mi hijo y pensaba ¿ quiénes serán esos amigos que lo visitan tan tarde? Un día se me ocurrió preguntarle ¿ quién es el que se queda conversando tanto con vos por las madrugadas? Pues era Walter White. El no podía dejar de verlo ni escucharlo.

Vení ve, me dijo, muerto de risa y comencé a ver uno a uno los capítulos de esa serie que me tragué de un sorbo mientras me recuperaba de una operación.

Al terminarla le siguieron otras: House of Cards, Scandal, Orange is the New Black, Marco Polo, y más recientemente Bloodlime, The Honourable Woman y Downton Abbey. De esta última terminé hoy las tres temporadas que pude ver en Netflix. ¡Qué calidad!

El género se ha desarrollado con extraordinaria rapidez y un sentido artístico exquisito. La calidad de actores y actrices, la puesta en escena, los guiones que te arman una trama y cuando ya la entendiste y creés que tenés todo bajo control, dan vuelta y te llevan de nuevo al abismo de la incertidumbre. Una verdadera montaña rusa que no te deja despegarte.

Qué trabajos más buenos.

Un día de estos me pasé toda la noche viendo Downton Abbey. Cuando me di cuenta eran las cuatro y media de la madrugada. A esa hora me acosté.

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Breaking Bad

De Breaking Bad, rescato la calidad de construcción de personajes ( desde el guión, los diálogos hasta las actuaciones) y el retrato del mundo del narcotráfico de forma tan descarnada y realista. Si alguien quiere evitar que la gente se meta en ese turbio negocio, solo enséñele esa serie, que vea todo el dinero que puede ganar, sí, pero que sobre todo vea lo que puede perder.

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House of Cards

House of Cards es perfecta.

De entre Breaking Bad y House of Cards no sé cuál se lleva el premio mayor. A mi juicio son trabajos perfectos y mis preferidos.  House of Cards retrata a una pareja sin escrúpulos, capaz de todo por lograr sus ambiciones. En esta serie el trabajo de Robin Wright y Kevin Spacey no tiene nombre. Es de una fineza…de igual manera la construcción de sus personajes, con sus contradicciones y conflictos, impacta, además de todo lo que te enseña del mundo de Washington, que aunque sabés que es ficción podés entender que mucho de lo que ahí se advierte, tiene asidero en algo de lo que de  verdad allí ocurre. El personaje de Claire es fascinante, como se mueve, como se viste, sus gestos, su “perfecta perfección” de mar en calma que esconde un mundo interior efervescente.

Scandal se sitúa también en la Casa Blanca, pero es más telenovelera, más Corín Tellado, pero precisamente por eso engancha también. Esta serie tiene menos nivel, pero es incluso más audaz que House of Cards en algunos sentidos, sobre todo cuando muestra la relación entre el Pentágono, la Casa Blanca y las intrigas de la “alta” ( o más bien “baja”) política de los Estados Unidos. Para las mujeres que hemos sido enamoradizas de hombres equivocados, pues nos recuerda muuuuchas cosas. Las actuaciones no son tan buenas, todo es un poco más burdo y acartonado, es más televisión al estilo tradicional, pero la verdad también me enganchó. Como telenovela es genial.

En la misma línea de personajes contradictorios que se transforman y te sorprenden: Orange is the New Black. Una cárcel de mujeres en Estados Unidos, donde una muchacha de clase media sencilla entra, por haberse jalado una torta, por unos pocos meses y bueno…la bola de nieve que se desata y que no tiene final. Imagino esta tendrá nueva temporada porque da para más. Me encantó. Una serie de mujeres, llena de personajes lejos  de los estereotipos usuales en el cine y la televisión

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Orange is the New Black

Lo exquisito de la puesta en escena de Marco Polo no tiene nombre. Es una joya en dirección de arte. Solo su presentación es de antología. Los actores y actrices aquí no son tan buenos, pero el espectáculo visual muy hermoso. Vale mucho la pena. Además el misterio en torno a la leyenda del personaje alimenta el interés.

Con Bloodline me pasaron varias cosas. El que se ubique en un lugar que yo conozco: Isla Morada, en los cayos de la Florida, en un paisaje que me es familiar, me acercó mucho desde el inicio y los conflictos psicológicos e “históricos” de una familia en apariencia “normal” y “perfecta” que no es tal,  conecta con los secretos familiares, los miedos, los grandes fracasos y derrotas humanas. Esta es lo más cercano a una tragedia de Shakespeare. Buenísima. Las actuaciones, especialmente la del protagonista que encarna a “Danny” un alma atormentada y dañada…son muy pero muy buenas.

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Bloodline

The Honourable Woman, a pesar de que te presenta una visión un poco acartonada y occidentalizada de lo que es la resistencia palestina, te permite conocer un poco más de cerca qué es lo que sucede en Gaza y por qué esa guerra no ha cesado desde que en 1948 se creó el Estado de Israel en territorio palestino. Las actuaciones aquí son geniales, y el guión y realización también. Un trabajo fino también aunque con cierto tufo a propaganda pro-israelí.

Downton Abbey no hay palabras. Una serie inglesa que transcurre desde 1913 hasta entrados los años 20 en una mansión aristocrática. Lo que ocurre “arriba” se mezcla con lo que ocurre “abajo”, donde trabaja la servidumbre. Dos mundos que se sostienen uno al otro pero que nos muestran la impresionante injusticia sobre la que se construyó lo que se ha dado en llamar “el mundo civilizado”. Las reglas, la tradición y los cambios que se van dando con el transcurso del tiempo y sobre todo con el advenimiento de la Primera Guerra Mundial. Con esta serie he llegado hasta la tercera temporada. Es de una realización exquisita. Perfecta también.

Maggie Smith

Downton Abbey

 

Les animo a buscarlas. La mayoría puden verse en el canal Netflix por internet mediante un pago mensual bastante accesible, pero también se encuentran en otros sitios gratuitos. No puedo comentar de otras porque no las he visto, pero estas que les cuento si me han tenido entretenida, enganchada y asombrada.

Una cosa que rescato en todas es la visión feminista que siento poco a poco ha ido permeando la construcción de personajes y el desarrollo de historias en ese nuevo siglo. En todas hay preguntas, cuestionamientos y reflexiones en torno a los roles asignados a los géneros masculino y femenino. Cosa que refresca enormemente.

Estas series para mi han podido recoger mucho de lo mejor del buen cine y trasladarlo a un formato más largo que parece todavía nos dará sorpresas, porque, dada su calidad, la gente lo ha sabido apreciar y  está siendo muy rentable para las compañías productoras.

 

       

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Julia Ardón