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Sachenhausen

Asomarse al horror: Justo y necesario.

 

 
De la visita al campo de concentración y exterminio de Sachenhausen, hoy en Brandenburgo, Alemania, me quedan rebotando de un lado a otro muchas cosas en la cabeza y bastantes en el corazón, de manera desordenada y atolondrada. Lo que había visto tan lejano en películas, lo que he leído en tantos libros, lo que veía tan “allá”, hoy lo tuve frente a mi, aquí, aquí. Pisar esas piedras, tocar esos ladrillos y baldosas, contemplar de cerca esos camarotes angostos, esas pilas y excusados, esas paredes, posar mis manos en una de las “tinas” para autopsia de la morgue, todo, todo, me ha parecido rarísimo.
 
Imaginar cómo fueron los días de tantos hombres ( porque fueron en casi solamente hombres) que estuvieron aquí recluidos, hacinados, encarcelados y torturados por ser comunistas, por ser socialdemócratas, por ser judíos, por ser gitanos, por ser migrantes, por ser homosexuales, por ser testigos de Jehová, por ser indigentes, por ser, solo por ser y no ser “arios” o “nazis” o por no querer mantener silencio con respecto a lo que pasaba en Alemania…te mueve mucho por dentro.
 
Fueron cerca de 200.000, entre ellos y quienes después de la liberación por parte de las tropas soviéticas también fueron encarcelados por ser “nazis” o “pro-nazis”, o “fascistas” o “anti-soviéticos”, es demasiado, demasiado, demasiada cosa junta. Porque el campo luego en tiempos de la República Democrática Alemana (RDA) y mientras Stalin estuvo en el poder fue utilizado por la Unión Soviética como cárcel para presos políticos también. Luego cuando cayó Stalin, pasó a manos de la RDA pero sus autoridades decidieron usarlo como campo de tiro y preparación de oficiales militares y no tuvieron interés en recordar lo que allí había pasado, antes del día de la liberación. Se colocó todo el énfasis en la llegada de “los salvadores soviéticos” y punto.
 
La historia de este lugar da para mucha reflexión.
 
Las generaciones jóvenes de alemanes son quienes se han encargado de mantener viva esta memoria y escarbar en las huellas de este pasado reciente, y ha sido para ellos y para ellas un trabajo de gran valor, porque lo que ocurrió involucra directamente a sus abuelos, sus abuelas, sus padres y sus madres, de una u otra forma.
El lugar ha sido concebido como sitio para la memoria y para ver las cosas en su justo contexto política e histórico. No se regodea en la curiosidad y dista mucho de ser un lugar que induzca a la lástima y a la làgrima. Es un Memorial serio que te compromete con la justicia y con la verdad y creo que así se lo toma todo el que va.
 
¿Qué hacía mi abuelo cuando todo esto pasaba? ¿Por qué no murió en la guerra mi padre? Son preguntas que muchas personas en Alemania se han tenido que hacer y las respuestas no son del todo gratas. Pero es que a veces conocer la verdad es muy doloroso, pero ninguna familia, ni persona ni nación puede sanar si no conoce su propia verdad. En Alemania, en ese sentido se está haciendo un muy buen trabajo. Un trabajo muy valiente y delicado. Por ejemplo, hoy nos contaron que es obligación de todo estudiantes de secundaria visitar algún campo de concentración y exterminio y conocer de cerca lo que allí ocurrió, o al menos lo que se sabe hasta ahora que ocurrió, porque aún hay mucha negación con respecto a muchas cosas.
 
En el grupo con el que Carlos Luis y yo visitamos hoy el lugar, venía gente de Chile y de Argentina. Yo pensaba en lo que podrían sentir mientras Celia, nuestra guía, muchacha española gran conocedora de la historia de Alemania y con un compromiso con la justicia y la vida que se le siente en cada palabra, explicaba las cosas que en algún sentido bien se pueden aplicar a las historias recientes de sus respectivos países, y sobre las que hay mucha negación también.
 
Y es que aceptar que en tu propia casa, al lado de tu puerta ocurrieron cosas tremendas que no quisiste ver siquiera, por miedo o porque te tragaste la propaganda malintencionada que te metieron o porque estabas simplemente salvando tu propio pellejo, puede producir mucho dolor o dar mucha vergüenza.
 
Cuántas lecciones nos dan la vida y la historia…
Qué experiencia intensa tuvimos hoy, pero qué dicha que fuimos.
Me quedo pensando hasta dónde estoy yo misma comprometida con la justicia y hasta dónde a veces prefiero no ver lo que prefiero, -desde mi comodidad- no ver.
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Las fechas:
1933-1934
CAMPO DE CONCENTRACION DE ORANIENBURGO

Se inicia el primer campo de concentración en una fábrica abandonada de cerveza en la ciudad de Oranienburg.
Lo fundan las llamadas SA (Tropas paramilitares de asalto irregular que “limpiaban” las calles de Berlín de desafectos al régimen y “vagabundos”). En 1934 las SS, ya profesionales y directamente manejadas desde el poder, toman control del campo y lo cierran. Estuvieron allí encarcelados tres mil prisioneros. Para esta fecha solamente se tiene conocimiento de 16 asesinatos. Este primer campo de concentración estaba a vista y paciencia de toda la ciudad y se obligaba a los prisioneros a realizar trabajos comunales. Mientras las personas que lograban salir de allí contaban el régimen de terror que se vivía en el interior, desde el poder se presentaba a través de los medios como un sitio ejemplar y modelo.
1936-1945
CAMPO DE CONCENTRACION DE SACHSENHAUSEN

En 1936 se construye el campo de concentración de Sachsenhausen en las afueras de Oranienburg con mano de obra prisionera de otros campos.
Fue concebido como el primer campo de concentración “modelo”.  Su concepción arquitectónica en forma triangular incluye aspectos simbólicos del poder nacional-socialista: control y poder absolutos, tanto de orden físico como psicológico. Desde sus inmediaciones también se controlaban todos los campos de concentración en territorio alemán.
En este período fueron recluidas allí 200 mil personas por diferentes “causas”:  por adversar políticamente al régimen, por tener aspecto físico considerado “inferior”, por ser ciudadanos rebeldes de los demás estados europeos ocupados por el régimen nazi, por ser parte de colectivos religiosos o culturales considerados “enemigos” ( judíos, testigos de Jehová), por ser conocidos como homosexuales, etc.  Decenas de miles murieron por enfermedad, frío, hambre, trabajos forzados o malos tratos y otro tanto como producto de la sistematización del exterminio mediante fusilamientos con armas de fuego, la horca o mediante la cámara de gas.
Entre el 22 y el 23 de abril de 1945 tropas soviéticas y polacas liberaron el campo, cuando quedaban en él alrededor de 3.000 prisioneros enfermos.
1945-1950
CAMPO ESPECIAL SOVIETICO

La Unión Soviética toma posesión del campo y lo usa como campo especial Nr.7 ( a cargo del servicio secreto NKWD) Los edificios siguieron utilizándose ( a excepción del crematorio y las instalaciones de exterminio) Fueron encarcelados allí en las mismas barracas funcionarios nazis de bajo rango, perseguidos políticos del régimen de Stalin y personas que no querían colaborar con sus políticas.  En 1948 fue el más grande de los campos especiales soviéticos. Se desmanteló en 1950. En esta época pasaron por allí alrededor de 60 mil prisioneros, de los cuales 12 mil murieron a causa de desnutrición y enfermedades.

 

1961-1990
MONUMENTO NACIONAL DE RECUERDO Y CONMEMORACION DE SACHSENHAUSEN

Tras muchos años de utilizarse el campo para prácticas de tiro, ejercicios militares y abandono por parte del Ejército Popular Nacional de la RDA ( República Democrática Alemana) , en 1956 comenzaron a plantearse los planos de lo que en 1961 se transformaría como Monumento Nacional de Recuerdo y Conmemoración de Sachsenhausen, pero en vez de mantener las instalaciones anteriores se botaron muchas cosas para construir un nuevo complejo conmemorativo con elementos de la propaganda “antifascista” que exaltaba más la victoria conseguida y la heroicidad de “los salvadores soviéticos”,  que lo allí vivido. De esta época es un impresionante obelisco que rinde tributo a las nacionalidades de los encarcelados, pero ignora sus particularidades étnicas, religiosas o de condición humana.
1993
SITIO CONMEMORATIVO Y MUSEO DE SACHSENHAUSEN

Luego de la reunificación alemana el sitio pasó a ser parte de la Fundación de los Lugares Conmemorativos de Brandenburgo, institución pública.
Se reconstruyó mediante señalización el plano original de lo que fue el campo desde sus orígenes, ya que muchas de las instalaciones habían sido destruidas.
Según su administración: “El concepto rector de la reestructuración del complejo conmemorativo de Sachsenhausen ha sido la descentralización; se trata de que el visitante viva la historia en los lugares auténticos donde ésta tuvo lugar.  Trece exposiciones muestran la historia concreta de cada uno de los lugares sirviendo de hilo conductor para abordar un tema más amplio. La visión se completa con exposiciones temporales en el Nuevo Museo, así como exposiciones y talleres que presentan nuevas adquisiciones procedentes del archivo y los depósitos.  Cuando se termine la reestructuración, el Sitio Conmemorativo y Museo Sachsenhausen no solo se mantendrá como un centro internacional de duelo y memorua sino que también cumplirá la función de un moderno museo de la historia contemporánea”

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Julia Ardón