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Política y violencia machista

reflexiones en torno al caso de Gente Montes de Oca

 

Urge que las organizaciones políticas se aclaren a lo interno cómo proceder en caso de denuncias por violencia machista contra sus representantes en cargos de elección popular y -o dirigentes. Este tema nos está enredando mucho. No sabemos cómo actuar responsablemente.

Porque preparémonos: quizá cada vez vamos a ver más casos de estos.
¿Por qué?

1-Porque muchas de estas situaciones antes no se denunciaban. Se consideraban “normales”. Se veían como problemas de pareja naturales.

2-Porque antes se consideraba que la violencia machista era solo golpear o agredir físicamente, y ahora se sabe que hay violencia psicológica, patrimonial, etc.

3-Porque se desconoce mucho la legislación que regula estas situaciones.

4-Porque las mujeres han adquirido más conciencia de los derechos que tienen en estos casos.

4-Y porque hay muchos hombres que no saben reaccionar ante las mujeres que no son sumisas ni dependientes y se dejan llevar por el enojo y la ira que alimentan todas las formas de violencia imaginables. Lo hacen porque no saben manifestar tristeza, dolor, no encuentran cómo canalizar el desamor, el miedo, el que los quieran dejar.

¿Quiere esto decir que todas las mujeres dicen la verdad, son pobres víctimas y son “buenas buenas”? No. De ninguna manera.
Pero cuando una pareja llega a esta situación, ya suficiente agua ha corrido debajo del puente, como para que se pueda preveer y tomar las medidas del caso. Si un hombre está en medio de una situación que se atisba conflictiva o que puede desembocar en una denuncia de este tipo, creo que debe primero que nada hacer todos los esfuerzos para resolver “por las buenas” el problema, suavizar, rectificar, o lo que sea. Y luego, de inmediato pedir consejo a sus compañeros y compañeras, escuchar, armar una estrategia de atención al tema de modo colectivo ¿Para qué? Para no hacer daño al proyecto político del que es parte. Por su bien, y por el de los demás.

El caso del muchacho regidor de Gente Montes de Oca, que hoy enfrenta esta situación, y a quien no conozco personalmente, ni sé detalles de su acusación, etcétera, está afectando a todo un proyecto sobre el que colocamos mucha gente todas nuestras esperanzas. ¿Por qué arriesgarse a que se le haga daño?

¿Por qué dejaron que esto llegara hasta este punto sin retorno? El asunto es que en estos casos siempre hay dudas, es una posición contra otra y esto, más allá de la complejidad en lo personal, afecta a todo un proyecto, no solo a un partido.

Me resisto a creer que se trata solamente de “la venganza” de una “mala mujer”, porque ese argumento ya de repetitivo cansa. Tampoco quiero ser de las que linchen al muchacho sin saber la verdad de la historia. Quedo en el limbo de la agüevazón total. Agüevazón y media. Porque resuélvase como se resuelva este caso ya el daño está hecho. La herida queda abierta y manoseada.

Tanta esperanza puesta en una coalición para que por este motivo se descalabre el esfuerzo de unidad y trabajo conjunto. ¿Por qué no hacerse a un lado mientras se resuelven las cosas? Creo que eso es lo que debía haber hecho el muchacho en cuanto esto se desató. Es lo correcto. Tenemos que hablar de estas cosas para imaginar situaciones y activar protocolos en cuanto ocurran situaciones similares. Por favor. No deben dejarse estos temas avanzar hacia el escándalo. Deben atenderse con seriedad y responsabilidad apenas comienzan, para evitar el daño político, sea por lo que sea. A mi esto me tiene tan pero tan dolida. Tan agüevada.

Espero que la alianza no se quiebre. Espero que esto no afecte este sueño colectivo. De corazón.

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Julia Ardón