Close

Participar en política

¡qué complicado!

Vamos a ver.

Si yo quiero participar en política porque tengo estas y estas ideas para lo que yo considero el bien común y quiero compartirlas con otras personas para ver si me apoyan para impulsarlas y lograr cambios, me acerco a algún grupo organizado o me esfuerzo por organizar uno que aún no existe. Esa es la lógica. ¿verdad?

Entonces mientras el grupo al que me integre sea pequeño y me escuche y me apoye me sentiré felíz, líder de la causa que consideré importante, pero ¿Qué pasa cuando otros miembros del grupo comiencen a proponer otras cosas y con ellas yo no esté de acuerdo? Me sentiré incómoda, manifestaré por qué no estoy de acuerdo. Lo expresaré. ¿Pero  qué pasa si no convenzo a nadie? ¿y qué pasa si la causa con la que yo comencé ya es superada por otra que no me parece prioridad a mi, o que me parece equivocada? ¿Qué pasa si se decide levantar una bandera con la que yo no estoy de acuerdo?  ¿Qué sería lo correcto? ¿Salirme del grupo o quedarme allí luchando contra viento y marea para volver a la causa original: mi causa. Aquella causa con la que comenzamos? ¿Y si no lo logro?

¿Y si el grupo se mueve hacia otro lugar que no me gusta? ¿Y si en el grupo comienzan a despuntar líderes que me caen mal, me parece que se equivocan, con prácticas morales que yo no comparto? ¿Sigo en el grupo luchando nadando contra corriente? ¿O me salgo?

Si decido salirme ¿vuelvo a organizar otro grupo que esté de acuerdo conmigo? ¿y si el grupo crece y vuelve a pasar lo mismo? ¿Si hago esfuerzos para escuchar, proponer, aportar y no convenzo a nadie? ¿Si mis ideas no son valoradas? ¿No son tomadas en cuenta? ¿me salgo de nuevo?

Si me integro a otro grupo que ya habían organizado otras personas donde encuentro que me siento a gusto porque todo el mundo piensa más o menos parecido a mi, pero ¿Si  el grupo crece y vuelve a pasar lo mismo?

Participar en política es eso. Ser parte de grupos. Aprender a ceder, a soltar, a acomodarse. Saber que no te van a hacer caso aunque tengás ideas que vos creés brillantes, poner abajo, esperar…¿Pero si la cosa se vuelve éticamente imposible para vos? ¿Si ya sentís que todo se ha ido hacia otro lado? ¿Si se te hace imposible soportar el liderazgo de personas con las que sentís no compartís nada? ¿Si lo que vos decís siempre es ignorado? ¿Si llegás a sentirte ajena? ¿Te quedás? ¿Y si hacés esfuerzo por entender y cambiar y no podés?

Estar en política es ser parte de un colectivo y requiere mucha madurez y mucha fortaleza. Grupos organizados totalmente armónicos donde todo el mundo piense igual ya no existen hace mucho. Todo lo que tiene que ver con organización política está en discusión, en movimiento, en evolución. Se habla mucho de la unidad en la diversidad, pero cuesta mucho ponerlo en práctica. Cuando no estamos de acuerdo con algo lo más usual es que nos enojemos, critiquemos, denunciemos, protestemos y nos salgamos, pero eso tarde o temprano nos va a ocurrir en cualquier grupo que estemos. ¿Será lo normal entonces cambiar de grupo constantemente? ¿Crear nuevos grupos cada vez que tengamos diferencias que consideremos importantes?

Tengo muchas dudas.

¿Cómo podemos incidir políticamente? ¿Cómo podemos aportar? ¿Cómo podemos sumarnos a causas políticas grupos grandes de personas si en cualquier momento el grupo intentará caminar hacia un lugar que no nos parece correcto? ¿Cómo hacemos para manejar la disidencia dentro del grupo sin que signifique discriminación, irrespeto, menosprecio o peor aún: traición?

¿Cómo se hace hoy día en que todo se mueve tan rápido, tan rápido que a veces nos atarantamos y no entendemos nada?

¿Cómo empujar de modo colectivo hacia lo que consideramos es lo bueno, lo correcto, lo justo?

¿Cómo saber esperar, ceder, aguantar?

¿Cómo y a qué costo personal?

Tengo muchas dudas.

¿No será que todo eso de política tenemos que revisarlo desde la raíz y ya no funciona para las personas que somos en estos tiempos?

 

 

About the Author

Julia Ardón