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Palabras para Tita

por Manuel Ardón Morera

Palabras de mi hermano Manuel en el funeral de nuestra abuela Julia Pacheco Pérez.

Gracias Yamileth, Melissa, Eneyda.

Gracias a todos los presentes por acompañarnos en esta bella despedida.

Julia Pacheco Pérez de Morera. Así le gustaba estampar su firma y no por un sentido de sumisión, sino más bien por un sentido de acompañamiento para con su hombre bien amado: Alejandro.

Conociendo bien a mi abuelo, estoy seguro que el día de hoy le habría encantado nombrarse: Alejandro Morera Soto de Pacheco Pérez, porque solo existirá en vida y en recuerdos una Julia Pacheco Pérez, mujer indoblegable, luchadora desde sus años mozos. Su poliomelitis que fue su compañera desde el año de nacida, más que ser un obstáculo, la facultó para hacerle frente a la vida.

Y fue así que caminó, creció sin complejos, anduvo en bicicleta, cabalgó, hizo el amor, dio a luz, fue madre, esposa, abuela, bisabuela y hasta tatarabuela.

Educadora insigne con coraje y buen tino, formadora de mujeres y hombres, constructora de nuevos senderos y caminos. Esa fue y es nuestra Tita, la abuela donde nunca faltó un bocado, una caricia, una mano tendida o un abrazo.

A veces pienso, y conociéndola no creo equivocarme, que ella, nuestra Tita, vivió tantos años haciendo honor a su compromiso personal y moral, el de ella, ante nuestra madre y nuestro abuelo.  No nos quiso dejar solos. Así era ella, inclaudicable en sus principios, en sus luchas de amor y de vida.

Hoy que la vemos partir ya no será lo mismo buscar un punto de encuentro en su casa, nuestra casa. Habrá que reencontrarse en los recuerdos, en su dulce sonrisa, en un buen pastel de espárragos, una coliflor en salsa blanca, las milanesas de cerdo, el oliva salat, los prusianos o su maravilloso pastel de manzanas, es decir, su alma en un bocado cargado de esperanza.

Fue mujer de futuro, de no se por su edad, hoy tendría su facebook o su blog personal. Así fue siempre Tita, una mujer de vanguardia, de avanzada, ávida de conocimientos, de nuevas luces y nuevas palabras.

Hoy la despedimos.

Se fue tranquila, plena, gozosa, satisfecha, en paz.

Muchas gracias, Tita.

Por tanto cariño, tanto amor.

Manuel Ardón Morera,

Catedral de Alajuela, 25 de marzo de 2017

Julia Pacheco Pérez nació el 4 de setiembre de 1910  y murió el 24 de marzo de 2017  en Alajuela, Costa Rica ( en el mismo sitio) 

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Julia Ardón