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Mujeres ingratas que hacen daño a otras mujeres

 

Cada vez que una mujer acusa falsamente de violencia a su pareja o ex-pareja con perversas intenciones hace que los testimonios y gritos desesperados de miles de otras mujeres que de verdad están en peligro o han sido maltratadas sean desoídos y considerados cantos de sirena o inventos vengativos.

Cada vez que una mujer pone una demanda por pensión alimenticia al padre de sus hijos o hijas basada en argumentos falsos, exagerados o en extremo manipuladores, colabora a que se queden sin alimento ni respaldo miles de niñas y niños con verdaderas necesidades.

Cada vez que una mujer para vengarse de su ex-pareja impide a sus hijos o hijas ver a su padre de modo injusto le hace un daño grandísimo a sus propios hijos.

Cada vez que una mujer entabla una demanda por paternidad basada en la mentira se arriesga a ser demandada a su vez.

Cada vez que una mujer enfrente de sus hijos o hijas habla mal injustamente de su ex-pareja o pareja ( padre de sus hijos o hijas) comete una gran grosería contra sus propios hijos.

La mujer que miente, manipula, exagera, o se porta interesada o abusiva pone en demérito la lucha de muchos miles de mujeres alrededor del mundo por la justicia en temas de pareja, familia y violencia machista.

Es una gran injusticia lo que hace a muchas otras, miles, que están en situación de violencia, y a muchos otros miles de hijos que viven en situación de abandono emocional y económico por parte de los padres que les engendraron.

Cada vez que se produce un embarazo indeseado a partir de una relación consensuada entre un hombre y una mujer adultos, hay dos personas responsables en igual grado. Cada vez que se produce un embarazo indeseado a partir de una violación o cuando la mujer es menor de edad y el hombre mucho mayor hay un responsable que a su vez cometió un delito.

Cada vez que una mujer sospecha de las malas intenciones de otra mujer con respecto a un embarazo, a una demanda por paternidad, pensión alimenticia o violencia machista, sin saber detalles, solo suponiendo, está ayudando a poner más empinado el camino hacia la superación de cantidad de injusticias que se dan todos los días con respecto a estos temas.

Cada vez que a una víctima de violencia machista se le coloca en el sitio de cómplice o causante del problema, de mentirosa, de sospecha de agresora, sin tener la información correcta o veraz, sin escucharla ni escuchar a testigos, se comete una gran injusticia.

En cambio, cuando una persona acusa a otra de asesinato o de robo y no puede probar el delito, no hay demérito para las otras denuncias sobre esos mismos delitos. Se atienden de igual manera, se respetan, se les da el beneficio de la duda. Tampoco se culpa de nada al acusador o acusadora. Ahí más bien se abusa a menudo de catalogar como el más perverso de los culpables al sospechoso sin darle oportunidad de descargo. Pero cuando una mujer acusa a su pareja o ex-pareja en vano o en falso, o mintiendo, o manipulando, o solo por venganza, son cientos, miles de otras denuncias verdaderamente fundamentadas y urgentes las que caen en el saco de la duda. Así opera nuestra cultura. Y de ella somos parte todos y todas.

Recordémoslo y seamos responsables con nuestras denuncias y nuestros comentarios.
No hablemos de lo que no sabemos.
No hagamos daño.
No mintamos.
Mujeres en situación de ventaja o privilegio: no hagamos daño a la situación desesperada de otras mujeres.
No pongamos más empinado el camino de la justicia por puro egoísmo, ignorancia o por dar por sentados rumores sin fundamento.

 

La foto la tomé de aquí

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Julia Ardón