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¿Modestia? aparte

por Julia Ardón

He trabajado en muchas cosas en mi vida, y en casi todas he rebajado en la sombra, sin protagonismo, dejando muchas veces que sean otras las personas las que se lleven los méritos, aplausos y reconocimiento por mi trabajo.

Donde quizá he podido ser más autónoma y asumir la responsabilidad de mis éxitos y fracasos ha sido en mi trabajo como fotógrafa, como Directora de Casting, como vestuarista y como facilitadora de talleres para creatividad de fotografía.

En todo lo demás he sido parte de equipos y colectividades donde a menudo he sido soporte del trabajo de hombres. Igual me he agachado infinidad de veces para apoyar a que otras compañeras se levanten, brillen, se destaquen por encima de mi apoyo y de esto no me arrepiento para nada.

He sido una mujer que ha hecho lo que se espera hagamos las mujeres: que sepamos cuidar, contener, apoyar, estimular, sostener, aplaudir y soportar. Ser amables, cariñosas y solidarias.

Me he ubicado en esa posición durante mis años como productora para materiales audiovisuales, donde realicé cantidad de tareas casi en el anonimato: asistencia de dirección, producción ejecutiva, producción de campo, dirección de arte, estilismo de alimentos, servicio de catering, chofer e incluso dirección en la sombra, cuando por alguna razón el director no podía o no tenía voluntad para atender detalles de su oficio. También me coloqué allí durante los largos meses que dediqué al periódico digital informa-tico, cuando fui redactora de anuncios y creativa publicitaria. También cuando trabajé en la concepción de la campaña del corazón del NO al TLC y facilité mi casa casi como local de la epopeya. Cuando me entregué tiempo completo durante largos nueve meses a un intento fallido de formar una coalición política progresista para las elecciones de 2014. Cuando trabajé en aspectos específicos para las campañas electorales de Luis Guillermo Solís y Carlos Alvarado. Generando ideas, promoviendo eventos, convocando gentes, pero siempre a la sombra. Recuerdo con la ceja levantada como ayudé a concebir eventos para los cuales luego ni siquiera fui invitada. Convoqué montones de gentes para cosas de las que luego no fui invitada siquiera a opinar. Todo eso me pasó.
Agrego los meses que trabajé en la Administración Solís Rivera, donde hice un trabajo de hormiga en muchas áreas, siempre a la sombra.

Ni siquiera podría enumerar la cantidad de veces que apoyé a otras personas en la consecución de sus objetivos laborales, creativos, profesionales, artísticos, por pura solidaridad y sin pedir nada a cambio. Gentes que luego, cuando el objetivo estuvo alcanzado “si te vi no me acuerdo”. Error de ellas? no. Mío. Por no haberles pedido a cambio algo.

¿Por qué he sido así?
¿Qué me ha empujado a través de varias décadas de vida a entregarme en cuerpo, alma y corazón a tanta cosa que ni siquiera pude luego integrar a un curriculum porque no había “comprobante” de que hubiera sido así? ¿Por qué nunca me he preocupado por colocarme en la primera fila? ¿tomarme la foto con…? Contarlo a los cuatro vientos? ¿Por qué tan pocas veces he reclamado méritos para mi? ¿de dónde viene ese suerte de “modestia”?

¿Qué traigo arrastrando en mi ADN o desde mi niñez que me coloca siempre en posición de subalterna, de ayudante de…?

¿Por qué no he querido colocarme en primera fila? ¿de qué he tenido miedo? ¿de perder qué?

Tengo mis sospechas, y siento que tienen que ver con una necesidad de ser aceptada, querida, de sentirme parte de algo, de ser valorada y amada a cualquier costo. ¿Y de dónde viene esa necesidad? De muy atrás. Estoy comenzando a descubrirlo revisándome muy muy a conciencia.

Intentar comprender esto, revisándonos la propia “herstory”, desde una perspectiva feminista, comprendiendo acerca de las inequidades, desigualdades, la posición de subalterna (voluntaria u obligada) (cómoda o no) te lleva por un camino doloroso, muy doloroso. Te invita a revisar tus sombras. Acá estoy pasando por el túnel.

Va intensa la cosa.

Necesitaba compartirlo.
Ayer tuve un día de muchas luces.

¿Y saben qué? Estoy convencida de que no soy la única con estas características Conozco a varias igualitas. Por eso también quise compartir esta reflexión tan personal.

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Julia Ardón