Close

Medicinas, Vida y Muerte


 

Con las terapias alternativas pasa una cosa: son demonizadas y vistas con lupa. Si alguien se aferró a ellas y murió se dice entonces que no sirven para nada.

Si alguien se aferra, por el contrario, a la medicina oficial y sigue todo el protocolo que se usa e igual se muere, no se dice nunca que fue por haber seguido ese camino.

Seamos respetuosos con todos los caminos.


Ningún cuerpo es igual a otro, ninguna experiencia es igual a otra, ningún profesional de la medicina es igual a otro, ninguna personas sigue de la misma manera las indicaciones de sus médicos. Hay gente que dice “sigo medicina alternativa” y la verdad verdad no le está haciendo caso al profesional que le atiende. De igual manera no todo depende de lo que hagan la medicina, la persona enferma o el o la profesional a cargo, también hay factores genéticos, ambientales y del azar que juegan su papel y terminan determinando cosas que nadie puede controlar.
En el mundo hay tantos tipos de medicinas como culturas. Ninguna es mejor que la otra, todo depende de lo subjetivo, de quien se enferma, cómo lleva su proceso, cómo es su entorno, quién le asesora y en qué etapa de su vida está. No va a tener el mismo efecto la misma medicina en una persona de 30 años que en una de 70, una persona sedentaria que una activa, una optimista, que una pesimista, una con condiciones cómodas e higiénicas de vida que otra que no las tiene.

Sacar conclusiones generalizantes sobre estos temas es equivocado y parte de la soberbia. No todo lo sabemos, hay mucho de misterioso en la vida. Mucho que tiene que ver con causas que no conocemos, con sistemas que no hemos descubierto aún, con cosas que no entendemos con los conocimientos actuales. Hay mucho por descubrir. Lo importante es tener apertura y respeto por ese misterio.

Considerar, además, que la muerte es la mayor derrota, es una tontera porque ni sabemos qué va a pasar después. A veces me pongo a pensar que quizá la derrota es vivir incómodo, triste, con dolor, desesperación o sin ganas de vivir. Por eso quien muere a veces triunfa, vence, se libera.

No. No todo es relativo.
Pero mucho si lo es.

Respeto.
Respeto a la vida y a los procesos de cada quien.
No hay una sola persona igual a otra en el mundo.

 

La pintura que ilustra el artículo es de Rogelio de Egusquiza. Lleva por título “Tristán e Isolda”

 

About the Author

Julia Ardón