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Las amigas maestras:

qué valiosas

A veces me sorprendo de lo que puedo aprender de mis amigas. Tengo amigas muy valiosas. Muy valiosas.

Ahora acabo de ver a una que está pasando por una situación de salud compleja que ha tenido que enfrentar intervenciones y  tratamientos médicos también complejos.

Vino a mi casa a recoger unas cositas y aprovechamos para conversar.

Me dejó impresionada su actitud tan serena y positiva, la salud de su sentido del humor y la seriedad con que está enfrentándose al proceso.

Y es que cada cosa que nos pasa es una gran oportunidad para ser mejores personas. En el caso de ella esto la transformación es impresionante.

Y es que hay gente que vive asumiendo lo que le toca con tanta sabiduría, y otra que no. A veces aprovechamos las situaciones para enriquecernos y a veces las dejamos pasar o dejamos que nos pasen por encima y nos aplasten.

Creo que la diferencia pasa por estar despiertas, pero para lograrlo debemos desapegarnos de lo que creemos que somos.

“Yo soy así”, “Yo eso no puedo”, “Yo eso no lo soporto”, “Mis principios eso no lo permiten”, “Yo nunca haría eso”, “Para mi eso es inconcebible”, etc, etc…esa serie de automandatos que nos repetimos y repetimos tantas veces como loritas, esas tonteras que ha creado nuestro ego para fabricarnos esa mascarita de lo que nos hemos creído que somos.

¿Pero qué  otra cosa somos sino aprendientas permanentes de la vida?

Todo esto me dejó pensando una visita de una hora en mi casa.

Quedo agradecida por su valiosa amistad y las valiosas amigas que tengo, que son muchas, a cual más sabia, entretenida, motivadora y nutritiva de todas. Qué clase de amigas tengo. Y lo digo en femenino, porque sí, estoy hablando de mis amigas mujeres, son las más cercanas. Tengo amigos hombres, pero la relación con ellos, en mi caso no llega a niveles tan profundos. Con ellos casi nunca llego al centro de las cosas.

Es mi experiencia.

Por otro lado, mientras la veo se me refuerza mucho esa convicción personal de lo relativo que es eso de “tener salud”. Ella está enferma, o ha pasado un proceso fuerte de enfermedad, pero veo tanta “salud” en su actitud. Tanta.

 

La ilustración me la traje de aquí

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Julia Ardón