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La buena gente que muere

Toda persona que nace merece respeto. Toda persona que muere merece respeto.
La vida y la muerte merecen respeto.

Yo soy fiel creyente de que nacemos puros y morimos en estado de gracia. ( cualquiera que sea la forma en que muramos…porque el tiempo no existe, es un invento humano, entonces toda alma, al morir, muera de un disparo de repente o por una larga agonía o una larga enfermedad…tiene tiempo para la purificación, el perdón y esa vuelta a la inocencia del inicio)

Y esto no lo he inventado yo, porque no soy ni filósofa, ni religiosa, ni maestra de ninguna corriente espiritual ni nada de eso…solo una apasionada de la observación de estos procesos de muerte que se ha interesado , sobre todo, en una época reciente, a leer mucho mucho y estudiar sobre estos temas, desde muchas fuentes de diversas culturas.

No creo que sea casualidad que cuando alguien muere la mayoría de las personas sintamos deseo de recordar las cosas buenas, las cualidades o los buenos recuerdos de las personas que mueren…creo que es parte de esa sabiduría interna la que nos lleva a eso, ese lazo primordial, escencial, ese reconocernos parte de una misma energía en medio del cosmos, en medio de la nada que es todo.

Nunca irrespeto a alguien que ha muerto. Nunca voy a hacerlo. No solo por él o por ella, sino por la gente que le ama y que sufre su partida. Eso para mi es sagrado, y como todo lo sagrado, merece mi respeto más profundo.

Si no tengo nada bueno que decir porque no tengo bonitos recuerdos ni me ha parecido bonito lo que esa persona hizo o dijo en vida guardo silencio. ¿ Quién soy yo para juzgar una vida entera por el pedacito ínfimo que tuve apenas la suerte o la desgracia de conocer?

Es mi manera de seguir honrando la vida.
Julia Ardón
San José, Costa Rica,
julio 20, 2014

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