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“Fue Teté”

 

Cuando enfrentamos problemas, siento que sentirse víctima de personas o circunstancias no ayuda en mucho. Creo que cuando asumimos las propia co-responsabilidad de las desgracias que nos ocurren damos el primer paso para la sanación, redención, curación o reposición de lo que nos dejó quebrado la situación de dolor.

Es que no hay quite, cada acto trae una consecuencia.
Revisemos nuestros actos, de igual manera nuestras omisiones, a menudo allí y no en otro lugar; está la causa de nuestros males y sufrimientos.

Yo sé que cuesta, pero si se puede y es liberador.

Reconocer lo que contribuiste a “la desgracia” puede ser doloroso…pero hay que hacerlo, luego, perdonarse, pasar la página y perdonar. ( Y perdonar no se trata de decirle a quien te hizo daño “ya no me importa”, sino claramente: te toca asumir tus propias consecuencias también, porque yo ya asumí las mías. ¡Suerte en el viaje!)

No es tan difícil practicarlo. Se agarra práctica con la repetición, porque metidas de patas, jaladas de rabo, tortas, errores, todas y todos cometemos, y mucha, mucha gente las va a cometer con y contra nosotr@s. Allí donde se relacionan personas siempre habrá conflictos. Salir bien librad@s de ellos es el desafío.

La culpa hace mucho daño, la culpa propia, pero también el culpar siempre solo a los demás de lo malo que nos haya pasado.

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Julia Ardón