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Estamos en medio de varias “crisises” civilizatorias

Ramón Grosfoguel ayer en la Universidad Nacional en Heredia, Costa Rica.

El giro decolonial nos llama a la supervivencia. No hay de otra.

Siendo parte del simposio Diálogos Anti y Descoloniales organizado por la sede de Occidente de la Universidad de Costa Rica y la Escuela de Filosofía de la Universidad Nacional, el reconocido intelectual  puertorriqueño  Ramón Grosfoguel, afincado en la Universidad de Berkeley, Estados Unidos, participó ayer de la inauguración del evento con una interesante alocución sobre lo que él llama la “multiplicidad de crisises” que está viviendo la humanidad en el actual contexto histórico.

En la actividad académica también estarán participando durante toda la semana la guatemalteca Gladys Tzul, la dominicana Yurdekis Espinoza y el costarricense Juan José Torres. Las mujeres, no conocidas por mi hasta ayer, lanzaron provocadoras respuestas cargadas de nuevas preguntas después de las intervenciones de Grosfoguel y Torres. En esta primera nota intentaré resumir lo que planteó el puertorriqueño, a quien sigo con mucho interés desde hace varios años. En youtube hay cantidad de conferencias de él que he visto y vuelto a ver en varias ocasiones.

Crisis Económica.

Explicó Gorsfoguel que existe la crisis más obvia y de la que más se habla, la crisis económica. ¿Por qué se habla más de ella que de las otras? Porque según las  lógicas neoliberales que dominan la ideología que sustenta la mayoría de los medios de comunicación, es la más importante, pero no la única. Esta crisis se manifiesta en la crisis financiera, en la crisis de las jerarquía de dominación, pero no es ni nueva ni reciente. Hay  pueblos que han estado en crisis por 500 años.  Lo que si es nuevo es que hay hoy pueblos que comienzan a confrontar más profundamente la crisis económica en  el  sur de Europa, que se ha ido convirtiendo en un lugar despojado de recursos y posibilidades por parte del norte europeo. Asistimos  también a la experiencia de   poblaciones “blancas” norteamericanas que vivieron abundancia en el pasado y que  que hoy pierden sus viviendas de modo masivo. Se calcula que son 10 millones de personas las que en los Estados Unidos han perdido su casa en los últimos años.

Crisis de autoridad política.

Nos habla también de la crisis de autoridad política. Según él el  concepto de Estado-Nación ya está  obsoleto, no sirve, es una ficción que ha creado más problemas que soluciones. Expone que esa idea de que la Identidad del Estado corresponde a la población, no existe ni siquiera en Francia, de donde es originaria, y exportada a otros territorios con menor razón. Quienes la asumieron como propia fueron los blancos criollos en América Latina y las élites occidentalisadas de Africa y Asia y para lo único que ha servido es para la perpetuación de la colonialidad del poder en los nuevos estados independientes. Escuchar el planteamiento decolonial de Grosfoguel es revolver todo lo aprendido y asimilado a través de nuestra educación y cultura. Es una revisitación constante de la historia tal cual la conocemos.  Es de una subversión absoluta.   A lo anterior se han manifestado respuestas de los pueblos indígenas que hay que mirar con atención, especialmente en Ecuador y Bolivia donde se ha logrado establecer en las constituciones la idea de estados plurinacionales.  “Somos varias naciones coexistiendo dentro de un Estado”, pero  esas constituciones se aprueban y sin embargo la lucha continúa en tanto las élites occidentalizadas de izquierda que sustentan el poder  intentan resignificar la propuesta desde su hegemonía.  De esta manera se han estado traicionando principios que han generado crisis de autoridad política.  Y es que la noción de Estado moderno ( que es de  representación) significa destrucción de estructuras comunales tal cual los pueblos indígenas proponen. Resulta pertinente hoy día, asegura Grosfoguel,  hacerse nuevas preguntas y plantearse ¿Qué se puede aprender de esos procesos?

Crisis de las jerarquías raciales.

Otra de las crisis acerca de la que nos habló es la de las identidades de jerarquías raciales. Para él la aparición de personajes como Trump, Le Pen, Wilder ( en Holanda) son las respuestas a esa pérdida de control y hegemonía que tiene “atarantados” a los grupos que se sentían hasta hace poco con la sartén por el mango.

La modernidad ha sido un proyecto civilizatorio, que nació en Europa, aclara, pero con nulo poder emancipatorio. La modernidad se sustentó sobre la colonialidad, la explotación, la esclavización, la dominación y el genocidio y las múltiples crisis que vivimos hoy son resultado de  ella misma y sus contradicciones.  Es así que se manifiestan además, crisis de los discursos racistas, que perdiendo poder simbólico, privilegios en lo material articulan plataformas de extrema derecha claramente neofascistas.

Crisis del modelo imperialista

En los poco más de  quince minutos que tuvo de tiempo para explicar lo anterior, Grosfoguel corrió explicando de modo somero que también se manifiestan crisis en las relaciones políticas entre los centros metropolitanos y la periferia. Hay una verdadera crisis del Imperio tal cual estaba concebido hasta hace poco. Las invasiones en Medio Oriente, por ejemplo, no terminan de cuajar, no finalizan, no culminan, se complican, generan desastre y destrucción de lazos comunitarios en los países invadidos. Libia, Afganistán e Irak hoy día siguen siendo escenario de una guerra civil que no termina. Los antiguos golpes de Estado militares que se usaban para destituir gobiernos incómodos a los centros  imperiales de poder han tenido que transformarse y buscar otras formas. Se ensayan nuevos métodos con golpes de estado parlamentarios, cuya primera víctima fue el gobierno de Lugo en Paraguay, le siguió el de Zelaya en Honduras y ahora el de Dilma Rousseff en Brasil. Pese a ello, las prácticas imperiales no logran cuajar su hegemonía, hay decadencia, no hay alternativas, y se va creando un caos sistémico del viejo orden que se les hace difícil controlar, a diferencia del pasado.

¿Qué irá a pasar con el sistema mundo tal cual lo conocemos? ¿Será que China sustituirá a los Estados Unidos? ¿Será que asistimos al final de un ciclo histórico? ¿Será que nos asomamos a un nuevo sistema mundo peor que este? ¿Mejor que este? Grosfoguel plantea que por ahora todo es incertidumbre.

Crisis del patriarcado 

Lo que si se puede ver con certeza es que también hay una crisis tremenda del patriarcado de la cristiandad. ( El reconoce como “cristiandad” las culturas construidas sobre la base ideológica del cristianismo) El patriarcado se globalizó a partir de la hegemonía de estas culturas pero hoy día está en entredicho, hay una evidente crisis de la masculinidad sobre la que estaba sustentado, hay crisis de identidades de género. Se reconoce que las viejas formas no funcionan pero no se logra aún construir algo alternativo. Las identidades masculinas presentan crisis sin precedentes a partir del empoderamiento de las mujeres y el auge de los movimientos feministas que han ido generando un nuevo imaginario crítico con respecto a las formas patriarcales.

Crisis de las identidades heterosexuales y del racismo

Se produce así la otra gran crisis, la crisis de las identidades heterosexuales. Se proponen nuevas identidades, se cuestiona todo lo que tenía que ver con la identidad sexual tal cual el heterosexismo lo había planteado y más aún, todo se concibe a través del elemento racial que irrumpe atravezando todas las dinámicas. Es ahí donde nos recuerda a Franz Fanon, el revolucionario, psiquiatra, filósofo y escritor caribeño de origen martiniqués cuya obra fue de gran influencia en los movimientos y pensadores revolucionarios de los años 1960 y 1970, en tanto fue el primero en explicar el mundo a partir de las categorías “zona del ser” y “zona del no ser”.

¿Qué quiere esto decir? Pues sencillamente que el mundo tal cual lo conocíamos se dividía en centros de poder ideológico y periferias sin voz, sujetas de despojo, explotación  y violencia. De esta manera el mundo ofrecía a partir de esa concepción racista materialidades de dominación diferenciadas. No ha sido lo mismo ser obrero en Londres que ser obrero en La Paz o Puerto Príncipe, mucho menos ser obrera en Londres que obrera en La Paz o Puerto Príncipe.

Crisis espiritual

Sumado a ello acudimos a la manifestación de una crisis espiritual sin precedentes. Es la crisis de la cristiandad, que se manifiesta en intentos de renovación que aún son fallidos pero que muestran ánsias de búsqueda por todas partes. Cada vez más sectores de las sociedades occidentalizadas expresan un creciente interés en las espiritualidades alternativas, invisibilizadas hasta hace poco, las indígenas, las asiáticas, las africanas. El “newageismo” es solo una expresión de esta crisis, en cuanto la trivializa y mercantiliza, pero si que hay intentos serios de asumir el tema de otra manera después de 500 años sin luz.

Crisis pedagógica

El académico nos recuerda la gran crisis pedagógica que también estamos viviendo. Es contundente al expresar que la escuela tal cual la conocemos hoy no es más que una maquinaria lamentablemente de producción de ignorancia.  Es enfático al expresar que la pedagogía privilegiada del cartesianismo no nos lleva muy lejos en tanto solamente ha alimentado la  mente, dejando al  cuerpo y al corazón sin atención ninguna. Nos deforma. No toma en su complejidad todos los aspectos y dimensiones del ser humano.

Crisis epistemiológica

¿Y cómo va concluyendo? Con la crisis epistemiológica como un todo ( entiéndase por epistemología la parte de la que estudia los principios, fundamentos, extensión y métodos del conocimiento humano)  Según el académico, la  universidad occidentalizada, que solamente ha dado cabida al pensamiento de los hombres occidentales de cinco países ha reducido el pensamiento crítico del mundo, y ha inferiorizado e invisibilizado una gran parte de él, reproduciendo por ende un sistema de pensamiento que es además de racista, sexista. Resulta sorprendente cómo la inmensa mayoría de lo  que se estudia en las universidades proviene de las cabezas de hombres de Italia, Alemania, Francia, Inglaterra y los Estados Unidos.

¿Qué es verdad? ¿Qué es realidad? ¿Qué es lo mejor para tí? Que lo digan esos señores y que el resto lo asimilemos ignorando todo lo que no solamente otros hombres de otras partes, sino otras mujeres han pensado, dicho y expresado a partir de otras visiones de mundo.

Crisis ecológica

No podía terminar expresando su preocupación por la crisis ecológica que vivimos a partir de una concepción de mundo que separa a humanidad  de  naturaleza y que provoca destrucción de la vida en general. La tecnología, la ciencia, lo que se concibe como desarrollo hoy día, no produce vida. El dualismo cartesiano está obsoleto en tanto representa secularización de las narrativas de la cristiandad, aquellas en que se separó a la naturaleza del hombre ( y explica que en efecto es hombre, en tanto las mujeres quedaron como parte de la naturaleza y por ende, como ella, como objeto, no sujeto) Ante ello, las cosmogonias holísticas ( Ubuntu en Africa, Pachamama en América del Sur) proponen formas de convivencia y reproducción de la vida como coexistencia. No puede sobrevivir la humanidad sin el cuido a la vida de las otras especies. Si destruyes te destruyes a ti mismo. Conceptos que dan un giro absoluto al pensamiento universal y cobran fuerza. Y es que, concluye, no hay de otra, de lo contrario la vida humana colapsará en el planeta.

Escuchándolo en vez de abrumarme, me hace llenarme de esperanza. Soy de la convicción de que si la crisis es oportunidad estamos a las puertas de mucha mucha luz. Cuando escuché seguidamente,  a Gladys Tzul y a Yurdekis Espinoza, comencé a atisbarla. Seguiré participando esta semana en algunas actividades del simposio y espero poder compartir algo de lo que voy entendiendo.

 

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Julia Ardón