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Esta larguísima huelga

por Julia Ardón

 
En Costa Rica están pasando cosas que nos preocupan.
Ya llevamos tres semanas de una larga huelga, con hospitales a medio andar, con casi la totalidad de los centros educativos públicos sin actividad y con bloqueos de carreteras un día sí y un día no. El país no está normal.
¿Cómo llegamos a esto?
Intentemos entender:
 
El recién electo gobierno ( con un 70% de los votos) presenta su plan de reforma fiscal ( anunciado ya en campaña electoral, pero estábamos muy distraíd@s, ¿recuerdan? hablando de otras cosas). El proyecto, resultado de un largo proceso que data desde la administración pasada, así y con todo lo limitado que quedó, estuvo siendo discutido y valorado por las fracciones políticas presentes en el Congreso ( un grupo variopinto y de un nivel bastante diverso, también resultado del proceso de primera ronda electoral donde quedó en primer lugar el salmista Fabricio Alvarado, no lo olvidemos).
 
La Asamblea Legislativa muestra así entonces una foto de lo que fue la situación política en nuestro país en febrero pasado. Así estábamos en el segundo mes del año: dándole las riendas del gobierno a un grupo absolutamente impredecible y novedoso, para no entrar en juicios de otro tipo. ¿se acuerdan el susto?
 
Para aquel entonces los sindicatos nacionales tenían escasísima voz. Como fuerza beligerante y unida no se decantaron nunca por ningún grupo político. No se comprometieron. Eran un grupo de presión más, y con una dirigencia bastante desprestigiada y desgastada, en años, estilo, posiciones y capacidad de convocatoria. Así los veíamos de lejos. Absolutamente lejanos y sin mayor capacidad de incidencia. En el ring estaban otras fuerzas.
 
Nos llega agosto y salta la liebre.
Los sindicatos amenazan con que van a hacer huelga si se insiste en la Reforma Fiscal. El gobierno explica que no hay de otra, que ahora es sí o sí, porque se acabó el margen de maniobra, que estamos en quiebra.
 
Los sindicatos vuelven a amenazar. Que van a tomar medidas. El gobierno los ignora. La lectura que se hace es que el proyecto es en la Asamblea Legislativa donde se tiene que discutir porque es allí donde están los votos para aprobarlo o no. La discusión se concentra allí. El gobierno, con Rodolfo Piza a cargo del proceso, logra un primer borrador consensuado y lo presenta. El mismo se elaboró tomando en consideración las posiciones de todas los partidos políticos en virtud de su fuerza real, buscando el mayor balance posible. Y no más entrando a comisión, siguieron los cambios, las presiones, el desfile de lobbistas, las componendas…
 
Y los sindicatos afuera golpeando la mesa: “nosotros también tenemos propuestas y queremos hablar”. Y el gobierno sin ponerles mucha atención.
 
Mientras tanto diputadas y diputados hacían picadillo del proyecto quitándole y poniéndole nuevas cláusulas, salvedades, detalles y agregados, en un estira y encoge que enredaba mucho la discusión y que dejó al gobierno desarmado para comunicar a la población acerca de lo que se pretendía. No sabía qué decir porque todos los días se cambiaba el borrador. Con impresionante pasividad Casa Presidencial se puso a esperar que la comisión legislativa se pusieran de acuerdo para ver qué quedaba. Mientras tanto desde la ciudadanía veíamos el show como un partido de ping pong del que entendíamos poco.
 
Algo así ocurrió y de ahí el origen del conflicto que hoy vivimos: la huelga y todo lo que ha traído como consecuencia.
 
Una huelga que para muchas personas ( incluida yo) no iba a durar más de tres días, porque pensábamos que los sindicatos realmente no tenían poder de convocatoria. Y bueno, no fue así. Estábamos equivocad@s.
 
Un miércoles histórico, una columna impresionante y multitudinaria de trabajadoras y trabajadores del sector público llenó todo el Paseo Colón e impresionó a toda la comunidad nacional. Las cosas ya no se anunciaban sencillas. La unión sindical nacional mostraba su vigencia y fuerza. Se estaba ganando a pulso su silla en la discusión.
 
Esa misma noche la policía cometió el grave error de actuar de modo desmedido en la Universidad de Costa Rica saltándose los protocolos de seguridad acostumbrados, golpeando estudiantes y botando puertas y bueno….el gobierno quedó debilitado, dividido y atarantado. Para colmo, esa misma noche el rector de la UCR convocó a una marcha al día siguiente que terminó siendo impresionante y que sumó a muchísima gente que no estaba apoyando el movimiento pero que de ninguna manera iba a aceptar la legitimación de una actitud represiva por parte de los cuerpos policiales (me incluyo)
 
Punto a favor para el movimiento de protesta. Punto en contra para el gobierno.
 
El jueves, luego de largas horas, representantes de todas las universidades públicas y del gobierno salieron a dar declaraciones que aliviaban, se sintió armonía, respeto y capacidad de diálogo. Punto a favor para el gobierno que ofreció disculpas por los abusos y llamó a investigar lo que había ocurrido a fin de sentar responsabilidades.
 
Comenzó entonces el período en que la necesidad de diálogo y negociación se abría paso. Los mismos rectores de las universidades públicas se ofrecieron a facilitarlo. El gobierno le encomendó a la Ministra Patricia Mora ( quien se había manifestado respetuosa y públicamente a favor de las demandas de los sindicatos) ayudar a interceder para buscar un encuentro. La Conferencia Episcopal se ofreció también de mediadora.
 
Ahí la esperanza nos alumbró un poco.
 
Sindicatos rechazaron a los rectores, no le dieron mucha pelota a Patricia y aceptaron la mediación de los obispos.
 
Gobierno aceptó comenzar a dialogar a pesar de que había insistido en que no se iba a sentar hasta que se depusiera la huelga. Sindicatos aceptaron comenzar a dialogar a pesar de que no se cumplía su petición para hacerlo: el retiro de la corriente legislativa del proyecto completo, a fin de comenzar desde cero.
 
Y en este punto no digamos muerto, aunque si congelado, estamos desde entonces. Ya van varios días de conversaciones, lamentablemente a puerta cerrada, donde parece no se va ni para atrás ni para adelante.
 
Y toda esta larga puesta en contexto tiene por intención compartir las conclusiones a las que he ido llegando desde mi particular mirada personal, que estoy segura es incapaz de ver todo el cuadro completo, que no por ello son menos legítimas. Incluyo valoraciones y conversaciones de algunas de mis amistades. Me nutro de lo que ellas me dicen también. Nada de lo que digo es de mi plena autoría, sino la mezcla de diversas voces.
 
1-La huelga se ha convertido en una huelga anti-sistema con todo lo que ello conlleva. Todo lo que huela a pro-sistema es rechazado y todo lo que sea rebeldía y hartazgo la nutre.
 
2-No vale la pena ya quedarse en las argumentaciones técnicas o intercambio de datos. Hace tiempo la ciudadanía se perdió en medio de acusaciones mutuas y constantes de “eso es mentira”. Se nos plantean con coherencia argumentos en un sentido u otro que nos confunden y enredan. Estamos desconfiando de todo.
 
3-Veo, además del grupo sindical con observaciones legítimas -desde su sensibilidad- sobre el proyecto;   a varios sectores  azuzando para que la huelga continúe con el agravamiento de la situación y que desemboque en el freno absoluto de la reforma fiscal y la crisis inevitable que vendría. Estos sectores no son todos iguales,  incluso están midiendo el desenlace de modo distinto.
 
Uno de los más fuertes es el sector neo-pentecostal que participa en la política nacional y que  llegó para quedarse. Está muy vivo y firme. Cuenta con apoyo internacional y mucho dinero, además de una red de difusión masiva super organizada y eficiente a través de sus montones de iglesias y una bancada legislativa grande y disciplinada. A este sector un agravamiento de la crisis económica le ayudaría a demostrar que el país iba por el sendero “satánico del mal” ( matrimonio igualitario, aborto terapéutico, derechos de las mujeres, educación sexual…etc) y que “Dios sabe acomodar las cosas y manda castigos si nos portamos mal”. ¿Qué sería lo primero que haría la gente si hay una crisis más terrible? Claro. Rezar. Cuando no queda de otra solo queda rezar. Entonces para ellos es importante lograr que no quede de otra. Ellos quieren a Costa Rica “dando el ejemplo” en América. A su entender su cruzada apenas comienza y acá casi casi llegan al poder, solo les falta un pelito. Están envalentonados.
 
Otro es el sector de las izquierdas tradicionales que no es monolítico, sino disperso.   Va desde posiciones moderadas (Villalta) hasta en extremo “soñadoras” ( de otros grupos). En este sector lo que siento es que se sigue leyendo la realidad a partir del marco teórico del materialismo histórico. No puedo comprender cómo desde este sector se considere que los neopentecostales pueden ser aliados coyunturales que se controlar. Ese menosprecio a su fuerza, que ya les quitó ocho sillas en la Asamblea, no lo puedo comprender.  Siento que no ha logrado entender aún que las categorías de “lucha de clases” o de “condiciones objetivas para una situación revolucionaria” ya no son útiles en este siglo en virtud de estos nuevos actores, ese sector del neopentecostalismo devenido en fuerza política con real opción de poder (la evidencia internacional es apabullante. “Lembra Brasil”) y el otro grupo que no he mencionado: el de la delincuencia organizada… 
Porque este otro grupo  también está activo e incide. Tiene vela en el entierro y bandas organizadas, disciplinadas y fuertes en varias partes del territorio nacional. Dominan grandes espacios en las costas y el norte del país, y requieren de comodidad para seguir con sus negocios. Se nutren de mucha gente desempleada y desesperada, que ve en ellos la única fuente de ingreso y sentido de pertenencia. Han tejido fuertes redes de apoyo en muchas comunidades. La lectura marxista de la realidad tampoco los logra comprender en su trascendencia. No descarto que por aquí es que se hayan desatado los conatos de violencia, sabotaje, quema de camiones, ataques y rebeldía contra la policía.
 
Otro grupo que veo fortaleciéndose en su beligerancia es el de la extrema derecha que lanza llamados a mano dura, reducción definitiva del Estado, que azuza para que haya despidos masivos en el sector público, que ensalza las acciones represivas de la policía y grita que hay que poner orden. Ese sector de autoritarismo también está presente, participando y levantado sus voces. Alerta,gente.
 
Súmenle a ello teorías de conspiración que la verdad no sé qué asidero tengan en la realidad, pero que no son del todo descartables. Ojalá alguien las esté investigando con seriedad: la necesidad del control de recursos marinos (gas y petróleo) y de las fuentes de agua y biodiversidad. Hay gente que no deja de relacionar la crisis de Nicaragua con la nuestra y la considera parte de la misma cosa. Acá no me atrevo a desarrollar nada porque es donde más me asusto. Pero ¿quién nos dice que somos una isla que no está sometida a esas voracidades?
 
4-Veo al gobierno bastante débil, expectante, como sobrepasado por la dimensión de los acontecimientos. No se termina de dibujar el liderazgo del Presidente Carlos Alvarado tampoco, al que veo solo, muy solo, poco acuerpado por la solidez de un gabinete que sabemos es de calidad. Veo mucha gente valiosa o invisibilizada o buscando moverse en la discresión, no entiendo por qué.
 
5-No veo al PAC defendiendo a quien logró colocar en el ejecutivo. (se salva la fracción legislativa, que está dando la pelea y con sentido de unidad como nunca)  Pero al PAC de la calle, lo veo absolutamente despegado de la línea de gobierno. Muy débil también. Cero incidencia nacional y cero vinculación con la ciudadanía o con los sectores protagonistas. Tampoco está acompañando a su fracción.
 
6-Siento que no cala en la población un argumento técnico más. Ya no. Es la hora de lo político. De ver la foto en panorámica, con visión más ancha. No hay cosa que un bando diga que no desmienta el otro bando de inmediato. Hay mucha confusión.
 
7-Los esfuerzos del gobierno en materia de comunicación los sigo viendo erráticos. Primero, la gente no entiende que se le hable “en lenguas” y tecnicismos academicistas. El intento de los traductores del proyecto fue absolutamente mínimo e insuficiente. No hay comunicación empática, esto quiere decir, colocarse en los zapatos del interlocutor para intentar hablarle en su mismo idioma. Eso es desesperante. Me duele ver a gran parte del gabinete y en especial a Juan Carlos Mendoza absolutamente ausente de la coyuntura, me duele verlo muy solo y sin un equipo fuerte a su alrededor. Me duele ver al Presidente parecido. ¿Quienes son sus asesores inmediatos? ¿Qué hacen? ¿Están contestando el teléfono?  No los veo apoyando a su presidente públicamente, diciendo algo, poniendo el cuerpo.   Como me dijo una querida amiga temprano, esto de estarle diciendo a la gente que todo está bien ya raya en lo ridículo porque a todos luces NO ESTA BIEN.  Por suerte la Ministra de Justicia presente en las conversaciones:  Marcia González, muy valienta ayer, se atrevió a decir cosas. 
 
8-Mantener ese diálogo llamado “encuentro preliminar” en secreto no ayuda en nada. Hace falta más sinceridad y transparencia.
9-He visto gente lúcida y con experiencia intentando ofrecer ideas para la mediación y solución del conflicto y no veo que tengan eco en nadie con capacidad de decisión. En este sentido veo arrogancia y vanidad en alguna gente del Ejecutivo.
 
 
No soy periodista, pero me gusta investigar y compartir lo que me interesa de lo que veo.
No soy académica, pero estudio no tienen idea cuánto. Todos los días.
No soy experta, ni erudita ni lo que pueda decir será tan nuevo ni sabio. Solo soy una mujer costarricense curiosa, observadora y preguntona que intenta sostener su derecho a tener voz propia. Por eso hablo cuando siento necesidad de hacerlo. Y hoy más que nunca, porque todo esto me tiene muy preocupada.

Sé que hay mucha gente a la que estos análisis les parecen exagerados y enredados. Hay gente a la que le va a molestar que les meta ruido con cosas que no han valorado. Pero ¿diay? no puedo dejar de hacerlo. Si han llegado a leer hasta acá se los agradezco, es mucho lo que me dejo en el tintero todavía porque sé que esto es abrumador y cansado.

 
Ojalá encontremos una puerta pronto por donde se asome la esperanza.
Ojalá.
 
Este país es de todos y de todas. Merecemos paz, justicia, armonía y respeto. ( y hoy no lo hay)
La ilustración es de aquí

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Julia Ardón