Close

El día en que yo me muera

A quien corresponda:

 

El día en que yo me muera, si es que me celebran alguna ceremonia de despedida, bienvenidos todos los hombres que me amaron y sus parejas, y sus hijos, sus hijas y todas sus familias y cualquier persona que quiera estar. Que a nadie de mi familia se le ocurra cerrarle la puerta a nadie, que a nadie se le ocurra marcar territorio, decir “tal persona no”. Que nadie se trepe en ningún pedestal de “el único”, o “el legítimo”, que toda vida está llena de momentos importantes y no hay una época más valiosa que otra. No quiero mezquindades, no quiero rencores, no quiero resentimientos ni exclusiones. El día en que yo muera, que espero esté bien distante en la línea del tiempo, que me acompañen diciéndome adiós todas las personas que quieran, las que directamente estén tristes porque no me van a volver a ver, las que vayan a acompañar a esas personas que están tristes, e incluso las que vayan por otras razones.

El día en que me muera, e incluso antes, desde ya si lo desean, bienvenidas para un abrazo fuerte todas las personas que intentaron hacerme daño, las que lo lograron y las que no; bienvenidas al saludo cordial, la amabilidad y el cariño todas las personas que a lo largo de mi vida me hirieron, me maltrataron o me rechazaron. Esas también bienvenidas a mi despedida si lo desean. Todas bienvenidas.

Que las muertes nos unan, y que la mía no sea la excepción. Que mi muerte sirva de algo, por lo menos para recordar a quienes queden la fragilidad de la vida y lo inútil de los reclamos, resentimientos y tonteras que tanto bocado de amor le roban al mundo. Que si llego a servir yo de algo, que sirva al amor. Solo a eso. Para irme felíz, agradecida y contenta, como viví.

About the Author

Julia Ardón