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Educación sexual para hijos

 

A mi me tocó educar a un hombre, un niño varón macho masculino. Un niño dulce y precioso que hoy es un muchacho serio, respetuoso y amable.

A Carlos Luis siempre le enseñamos ( su padre y yo) que una mujer valía exactamente lo mismo que él. Que no era más importante su papá que su mamá. Muchas cosas le dijimos con palabras, varios libros le compramos y artículos le pusimos a leer, pero la mayor parte de las cosas las aprendió con nuestro ejemplo.

No fue el matrimonio de Víctor y yo un jardín de rosas. Víctor, 20 años mayor que yo, educado en una cultura machista y patriarcal, con una historia a cuestas cargada de desencuentros entre los hombres y las mujeres. Abandonos, abusos, maltratos, mentiras…de todo traía Víctor a cuestas, algunas cosas superó, otras le costó. A él mismo le costó mucho entender cómo y de qué iba la vida en pareja. Fue un hombre que mudó de piel una y mil veces a partir de mucho que sufrió e incluso que hizo sufrir. Yo fui su quinta pareja “oficial”. Conmigo se puso las pilas para construir una relación en equidad, un compromiso más allá de ataduras legales, un compromiso del corazón. Eso lo vivió de cerca y lo vio todos los días nuestro hijo. Ese fue el espacio para su crecimiento como hombrecito. Cuando Víctor murió, él tenía apenas 12 años y comenzaba la adolescencia. Maestras y maestros de avanzada me ayudaron a seguir enseñándole el camino del respeto y la libertad. Se enamoró, se acercó a las muchachas que le gustaron, comenzó a volar solo y espero que hoy sus relaciones con las muchachas hayan sido tan respetuosas y amorosas como le enseñamos.

Carlos Luis sabe que no puede ni debe forzar a una mujer nunca en la vida a hacer algo que no quiere hacer, que sus deseos sexuales no son incontrolables, que él se puede contener, que una amiga merece consideración y respeto, que las muchachas son más que una cara bonita o un cuerpo bonito, que hay sentimientos y emociones valiosos detrás de esas caritas sonrientes que le saludan o lo ven con interés. Espero que siga por este camino. Porque a las mujeres hay que enseñarles autoestima, a respetarse, a amarse y a cuidarse, pero a los hombres también, y la autoestima, el autorespeto, el amor y el cuidado de un hombre pasa por ser respetuoso con las mujeres.

Con Carlos Luis , cuando hablo de machismo no se da por aludido, eso no tiene que ver con él, y por eso no se pone a la defensiva ni agarra poses de gallito agresivo. El machismo para él es una práctica equivocada de hombres cobardes. A los padres y a las madres a quienes la vida nos regala la valiosa oportunidad de educar varones, machos, masculinos, nos toca hacer nuestra parte por un mundo de equidad y sin violencia machista, que de paso al mundo que todos y todas soñamos, un mundo más feliz donde el patriarcado ( aquella ideología que coloca todo lo masculino por encima de lo femenino y lo separa como si no fuéramos todas personas con iguales capacidades y sentimientos) sea historia. Historia antigua y vergonzosa.

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Julia Ardón