Close

Dios me libre a mi de creerme salvadora de nadie

por Julia Ardón

 

No solo las dictaduras de derecha o fascistas han cometido crímenes. Desde la lucha popular y en nombre del pueblo o de los más altos ideales, así como en nombre de Dios se ha torturado gente, se ha perseguido, encarcelado, se ha asesinado -y con saña-, lapidado y anulado vidas por millones.
Se han cometido atrocidades y vejámenes. Se ha llegado a lo peor.

No lo olvidemos.

Construirse un pedestal personal para colocarse arriba, encima de una placa que anuncia que sos “defensor del pueblo”, levantar una espada, un puño, un grito, una pancarta…lo que sea….puede generar mucho dolor ajeno, también.

Cada quien tiene el deber de ser coherente consigo mism@, tiene el derecho de defender lo que cree, trabajar por eso con mucho entusiasmo y pasión, toda la que quiera, pero de ahí a atreverse a ser juez de propios y extraños, nada que ver. Todo tiene un límite.

¿Quién dice que los autodenominados “defensores del pueblo” no se equivocan a menudo? ¿quién dice que nunca exageran? ¿que no mienten? ¿que no siembran el miedo? ¿que miden con responsabilidad todas las consecuencias de lo que dicen y hacen? ¿que no tienen agendas ocultas?

Desconfío mucho de los argumentos maníqueos de que siempre el malo es el otro y yo el bueno, de que la paja siempre está en el ojo ajeno y del todo o nada.

El pueblo es un conglomerado diverso con diversidad de intereses, sueños, ocupaciones y preocupaciones, no es una ameba homogenizada sin sentido común, capacidad crítica, mirada propia ni capacidad para tomar decisiones…tampoco un rebaño de criaturas indefensas que alguien superior tiene que venir a defender. El pueblo somos TODOS y TODAS…y para defendernos nos bastamos de modo autónomo reconociendo además el derecho a equivocarnos.

Dios me libre a mi de delegar mi capacidad crítica o de creerme redentora de grupos de personas ignorantes que tenga yo, con soberbia, ir a salvar.

About the Author

Julia Ardón