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De todas hay en la Viña de la Señora

conozco (y de cerca) casos de:

Esposas que despojan absolutamente de todos los bienes patrimoniales a su esposo ante la certeza de que él se enamoró de otra y se quiere divorciar, hijas que tiran al aire de modo vengativo dudas sobre la honorabilidad de su padre , madres que intentan exprimir económicamente a los padres de sus hij@s cuando la pareja se ha disuelto, esposas chantajistas que se niegan a tener relaciones sexuales con su marido si no les da esto o lo otro, mujeres que humillan y agreden a sus parejas constantemente, mujeres que usan a sus hijas e hijos para manipular a sus ex-parejas…Conozco de mujeres que se convierten en cómplices de sus parejas para evadir sus responsabilidades afectivas y económicas con sus hijos e hijas menores, conozco casos terribles de mujeres con conductas lamentables, feas, vergonzosas. Las conozco.

También conozco mujeres aplastadas, atemorizadas, vencidas, muertas de miedo porque no creen que merecen ser amadas por nadie, ni siquiera por sus padres, hijos o parejas; mujeres que aguantan todo tipo de violencia tan solo por sentirse “alguien” a partir de la mirada masculina.
Conozco mujeres ofendidas, humilladas, abusadas.
Conozco mujeres que han sido violadas, conozco las que han sido manoseadas sin su consentimiento. De estas cientos de cientos. Conozco montones que callan, que no tienen fuerza para luchar por si mismas.
Conozco de casos de mujeres que por miedo no denuncian o no actúan, porque sienten que su pareja es más poderoso que ellas y nunca nadie les va a creer.

De todas hay. “Habemos” , para ser exactas, aunque la palabra no sea correcta.

¿Quiere esto decir que por existir las primeras debemos permitir que se mantengan en el silencio, la sumisión, la humillación y la postergación de toda suerte de alivio, las segundas?

¿Por qué cada vez que una mujer denuncia un hecho de violencia, de abuso o de maltrato lo primero que se desata es la sospecha de que está mintiendo?

¿Por qué no se le da el beneficio de la duda?

¿Por qué somos tan crueles? ¿tan ingratas?

¿Es que preferimos que nada se denuncie?

¿Hasta cuándo el patriarcado va a seguir dominándonos de modo tan absoluto las conductas, los decires y los sentires?

¿Es que creemos que es bueno callar? ¿O preferimos que todas callen para que nada cambie?

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Julia Ardón