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Concepción y evolución de “El corazón del NO”

para la historia de la comunicación política de nuestro país

Justo cumpliéndose los diez años del referendo al que nuestra ciudadanía se abocó  por la firma del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana; me ha tocado conversar con algunas personas de la Universidad de Costa Rica y de “El Estado de la Nación” sobre el tema.  Ha sido muy bonito recordar a la luz de todo lo vivido este período. ¿Cómo y desde dónde podemos ver las cosas ahora?

¿Algo hemos aprendido? ¿Qué ha pasado?

Interesante. ¿Verdad?

En el proceso nos hemos puesto a buscar materiales y he dado con este texto que en aquel momento (2007)  escribí y  compartí por el otro blog que tenía y que “murió” en extrañas circunstancias. Por dicha quedó resguardado en papel, editado en una valiosa revista llamada “Memoria gráfica: Nosotr@s”, un autodenominado “Libro para revivir el espíritu del pueblo que se unió por una causa patriótica. Nuestro corazón no dejará de latir…la lucha continúa.” Gracias a ello lo puedo transcribir de nuevo, eso sí, sin aguantarme de precisar algunas cosas e intentar cambiar algunos tiempos verbales.

Lo dejo aquí para quienes estudien lo que sucedió, que es parte, y muy linda y conmovedora, de la historia política contemporánea de Costa Rica. Fue escrito antes del día del referendo, que teminó con una diferencia de poco más de un 1% a favor del Sí, y con un 30% aproximado de abstencionismo, dividiendo a la ciudadanía entre quienes querían aprobarlo, quienes quisimos rechazarlo y quienes nunca se sintieron convocados, no entendieron o por diversas otras razones no quisieron ir a votar.


 

“Evolución del corazón del No” (se llamaba el texto. Hoy pienso que debe llamarse “Concepción y evolución del Corazón del NO”. 

 

“No hay nada mas poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo”

Victor Hugo

 

El corazón del NO nació el 2 de mayo de este año.  Alguna gente dice que fue mi idea. Pero sé que fui solo uno de los canales por lo que este corazón pudo expresarse y no el único. Y es que luego me di cuenta que de manera sincrónica la idea del corazón andaba ya latiendo en algunas otras personas a través de diseños, frases, comentarios.  Entonces lo que me tocó a mi fue difundirla, porque en esta lucha ese ha sido mi papel principal: el de difundir ideas, comunicar gente, tender puentes, ayudar a unir…así siento que es como mejor puedo colaborar y por eso hago lo que hago a través de internet, que para mi no es un fin en sí mismo, sino el canal que podemos usar porque es casi gratis y puede ser punto de partida.

 

Como soy creyencera, siento que de algún maravilloso lugar más grande que nuestro entendimiento nos mandaron la fuerza de esa idea. ¿Si no, de qué manera se puede explicar su inmediata y masiva resonancia y su apropiación por parte de tanta gente tan distinta, tan diversa, en tantos lugares diferentes?

 

La idea partió en principio del pensamiento, pero no fue determinada por él ¿Cómo convertir nuestra necesidad de decir NO a un proyecto que creíamos anti-humanista, en extremo contrario a los Derechos Humanos, al espíritu de amor al prójimo, consideración, cooperación, solidaridad, equidad, respeto a las personas, a los seres vivos, a nuestro entorno, a la armonía de la comunidad costarricense y a toda la riqueza natural que nos rodea, en algo positivo, constructivo, edificante? 

 

¿Cómo convertir una palabra respondona y negativa en algo positivo?

 

Comencé a ver la palabra misma ( su trazo) y el primer hallazgo fue la hermosa figura que representa la letra O. ¡El círculo! ¿Qué es un círculo? ¿Qué es lo que contiene? Además de la belleza anti-jerárquica y suave de su forma, el círculo es el principio de la vida, la célula, el óvulo, el planeta, el cosmos, la panza de las mamás, la cabecita de los espermatozoides y el mismo par de bolsas que los guardan antes que la pulsión de vida los desate para buscar reproducirse, la teta que alimenta, la forma que toma la boca cuando besa, la figura que se forma cuando dos personas se abrazan, y de repetne la palabra NO comenzó a desprender luz. Ella solita.

 

No es casualidad -hemos pensado- que en la mayoría de las culturas ancestrales de todas partes del mundo los rituales más importantes se realizan conformando círculos, círculos alrededor del fuego que a su vez se crea en un círculo, círculos que danzas, abrazos colectivos que dan vueltas… de hecho algunas de nuestras culturas ancestrales locales, como la comunidad bribri hace en círculo su danza “El Sorbón”, que es su místico homenaje a la creación.  No dejé de pensar que incluso la hostia de la fe católica tan arraigada en nuestro pueblo es un círculo y representa el pan, el alimento cotidiano.

 

Entonces, aunque en principio podría pensarse que el NO tenía una acepción negativa, de repente nos dimos cuenta que ¡No! que podía ser todo lo contrario.

 

Cuando podemos pasar de lo superficial y entramos al sorprendente territorio de la esencia, podemos comenzar a recordar y sentir todo esto que ya sabemos pero que a menudo olvidamos en el corre corre cotidiano.  De repente el NO puede convertirse en un punto de partida maravilloso.   Acá nos ha significado una revisión de nuestra vida para mucha gente, de nuestras acciones y prioridades, un compromiso mayor con las actividades colectivas y la participación ciudadana, un comenzar a ver como hermanos y hermanas a personas que teníamos aparentemente lejos, un encuentro de grupos “distintos”, un re-conocernos iguales en la diversidad. En fin: un regalo.

 

Compartiendo la idea entonces de este “No de Corazón”, el diseño en sí comenzó a expresarse primero más sencillito, luego más elaborado con aquel corazón rojo con la banderita atravesada que diseñó nuestro compañero Luis Chacón, el primero que nos arriesgamos a divulgar por correo electrónico -para ver qué pasaba- y que apenas tres días después andaba ya impreso en camisetas, afiches, logos, broches, con esa gama de corazoncitos pequeños de colores que en él confluían…para luego ser superado por Mauricio Ordóñez con ese No gordito que late y que fue propuesto por nuestro grupo (auto nombrado “No Comunicación”, donde trabajamos de manera voluntaria varias personas robándole tiempo a nuestros días, solo por amor a este pueblo y por amor propio incluso, porque queríamos ser consecuentes con lo que pensábamos) como el más bonito.

 

De igual manera comenzaron a  circular a partir de ahí corazones de otros colores y otras formas, y todos y cada uno se sumaron como corazones singulares, especiales y personales en ese corazón de este pueblo que sabe que puede y debe decir No como tantas otras lo ha hecho y para bien.

 

Desde la acera del frente, en cambio, la palabra “sí” se quiso asociar a progreso, oportunidad, avance, competividad, todos conceptos aparejados a intereses económicos que considerábamos inmediatistas, -que no es el objeto de esta nota discutirlos-.  Ese sí, entonces como está sustentado en dejar que otros factores poderosos, anticuados y externos nos determinaran, asuntos “inevitables” de la llamada globalización, quedó frío. Terminó siendo menos apasionado, menos visceral, aunque haya sido presentado como aparentemente “más razonable”. Para proponer en términos de comunicación el asunto, varias agencias de publicidad y equipos de gente experta estuvo trabajando.  Gente que “sabía mucho” y que además fue bien pagada.  Pero para sorpresa, el corazón gordito que hizo Mau terminó siendo utilizado en materiales de la misma campaña del Sí. ¡El mismitico! !Exacto! Ni idea cuántas vallas hicieron (plata para el asunto les sobraba) y calcomanías, y materiales de esos que llaman en la jerga publicitaria “símbolos externos”.

 

¿Nosotros? Quedamos con la boca abierta cuando lo vimos. Desencajad@s. Apabullad@s.  El NO nuestro, que hicimos a punta de puro corazón, se lo quisieron apropiar para la campaña contraria. Semejante descaro y falta de escrúpulos nos dejó impactadas, impactados. Una compañera me decía casi llorando “mae, es que a nosotros nunca se nos habría ocurrido robarles nada, por lindo que fuera”. Ciertísimo.

 

Legalmente poco pudimos hacer, pero se hizo pública la denuncia. Se llevó al terreno de lo moral y lo ético. Y es que en algún momento pensamos inscribir el diseño como propiedad intelectual nuestra, pero averiguando acerca del trámite resultaba que se iba a llevar cuatro meses y no teníamos ese tiempo.  Entonces el dibujito pudo ser manoseado todo lo que se quiso por la campaña del Sí. Repito. El dibujito. Porque ¿nuestro corazón? ¿pudieron usarlo? ¿pudieron manipularlo? ¿Y al final…tuvo la misma resonancia que sigue teniendo como parte de la palabra NO? Lo dudamos.

 

Este tipo de ocurrentes torpezas de la cabeza de algún publicista de estos que igual están acostumbrados a plagiar campañas de otros países para vender pastas de dientes, licores o jugos en polvo llenos de aditivos que dañan la salud,estamos seguro caló de manera contraproducente entre nuestro pueblo sabio, inteligente y menos inocente que antes.

 

Hoy (2007) nos enfrentamos a algo mayor, una decisión por mucho más trascendente que poner a un señor “importante” a la cabeza del gobierno por cuatro años. Vamos a votar el 7 de octubre por un modelo de país, por un tipo de organización social, por lo que queremos ser. Y cuando de verdad nos ponemos la mano en el corazón y sentimos, de verdad qué queremos ser y qué nos va a traer verdadera felicidad personal, será inevitable pensar en el bien común, de todas, de todos, en la colectividad, en la solidaridad, en la cooperación y en los principios éticos y humanistas más poderos y con verdadera visión de futuro; mucho más que cualquier teoría económica producto de cabezas frías, planteamiento estratégico de hombres de negocios, táctica de marketing o propuesta política cortoplacista que ignora incluso que no podremos vivir de billetes, equipos de sonido o carros cuando se acaben nuestros recursos naturales y no seamos capaces de producir lo que comemos.

 

Se trata (sigo hablando en presente, en aquel momento) de mejorar lo que ya tenemos o de darle toda la vuelta por algo mil veces peor. ¡ Eso es lo que está en juego!

 

El Corazón del NO sigue latiendo, tiene nuestra bandera y dentro de ella todos los colores.  Pretender manosearlo de este modo tan burdo solo fortalece la convicción y las ganas de seguir trabajando de los miles de costarricenses que ya nos hemos atrevido a mostrarlo en el pecho, en las ventanas de nuestras casas y en nuestros vehículos.

 

Nada mal hoy 14 de julio recordar al escritor francés de la frase que puse arriba, porque cuando a una idea poderosa le llega su hora, no hay billeteras, ni chequeras, ni cuentas millonarias, ni cantidades de dinero que puedan detenerla.

 

San José, Costa Rica, 14 de julio de 2007

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Julia Ardón