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Comunismo, prejuicios y religión

La ignorancia puede ser muy soberbia

 

Costa Rica no es el centro del mundo. ¿ O vamos a creer como “el aldeano vanidoso” * sobre el que escribiera Martí; que el mundo entero es nuestra aldea?

Si bien es cierto aquí la mayoría de la gente condena todo lo que huela a comunismo, hay lugares donde los símbolos, ideas, propuestas y dirigentes comunistas gozan de respeto y no están ni satanizados ni asustan.

Hay países del mundo donde la palabra más bien significa conservadurismo, hay países donde no tiene la carga que tiene en nuestro pequeño país, donde incluso se proscribió en un tiempo, la posibilidad de que un partido se autodenominara así.
De esos prejuicios y miedos somos hijos e hijas, cuando lo cierto es que sobre algunas ideas comunistas está construido lo que somos como país. Leemos obras de autores y autoras comunistas, cantamos canciones de músicos comunistas, recitamos versos románticos de escritores comunistas y somos lo que somos porque nos antecedieron ilustres comunistas también, que incluso colocamos en billetes y libros de historia y los declaramos beneméritos nacionales.

Las ideas del comunismo son todo un compendio de ideología económica, política, social, filosófica con mucha riqueza y que hay que conocer si se quiere tener cultura general. Si bien es cierto la historia de los intentos de puesta en práctica de esas ideas en otros países está plagada de injusticias, errores y violencia de todo tipo, también lo está la historia de la puesta en práctica de otro tipo de ideologías y corrientes espirituales. ¿O vamos a negar el genocidio de la conquista de América con la espada y la cruz? ¿O el genocidio de las cruzadas? ¿O las guerras por instaurar lo que occidente considera la única democracia válida ? La misma Iglesia Católica en varios momentos de la historia cometió desmanes inimaginables, desde la Santa Inquisición hasta los torturas y vejaciones en los orfanatos y colegios hace pocos años, así como el ocultamiento de abusos y violaciones sexuales contra menores en muchas partes del mundo y que todavía siguen impunes.

¿Nos va a ofender la cruz por ello? ¿Nos va a ofender la imagen del Cristo crucificado en nombre de quien se cometieron tantas maldades? No. ¿verdad? Entonces ¿por qué nos va a ofender una hoz y un martillo? ¿Símbolos del trabajo? ¿además?

Sobre ideas cristianas, de nuestras culturas originarias y católicas y sobre ideas comunistas y de muchas otras fuentes se asienta nuestra cultura y lo que hoy somos. Todo lo contenemos. Negar una cosa o la otra es vernos segmentados, en pedazos negadores.

A veces podemos hacer gala de intolerancia impresionante.

Revisémonos el orondo abaniquito de los prejuicios aldeanos. (Y aplicándolo para todo lado, para la hoz y el martillo, pero también para la cruz)

Y si. El Papa hizo cara seria con el regalo de Evo Morales, le estaban regalando una réplica de una obra esculpida por un sacerdote jesuita torturado y asesinado ¿qué cara iba a poner? pero luego también sonrió. ¿En qué momento la cámara hace “click” y qué foto se elije para lanzar un discurso u otro? ¿Es que no sabemos que la fotografía recoge una fracción de segundo apenas?

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Además: ante la elocuencia de la vida del autor de la obra a mi, personalmente, desde mi minúscula e intrascendente posición vital, solo me queda hacer silencio y rendir mis respetos.

 

Federico Lombardi, desde el Vaticano aclara.

* Para leer “Nuestra América” de José Martí.

La ilustración es de Quino.

 

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Julia Ardón