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Compas

entrañables y hermosas personas

Trabajé 8 meses en la Casa Presidencial de Costa Rica. 3 meses ad honorem y 5 meses con un salario simbólico. Entré a hacer una cosa y terminé haciendo otra. En gran medida fui “Zoila”;  pero agradezco la oportunidad, aprendí montones, gocé también y disfruté el estar en medio de aquel barullo de decisiones, emociones y situaciones con un Gobierno que se estrenaba y que se plantea tantas cosas buenas para mi país. Pero no todo fue tranquilo, ni mucho menos. Qué va… algunas cosas me costaron mucho, mucho. Fue una dura experiencia también, pero esta foto, esta foto…

Mi experiencia con este grupo que ven en la foto es solo positiva.

En ella aparece gente que siempre tuvo la puerta abierta para escuchar mis angustias, mis quejas, mis “necedades” o mis propuestas,  cuando en mi pequeño espacio sentía se me cerraban las puertas y observaba impotente cómo  las cosas no se movían  o se movían en la dirección que yo creía incorrecta.

Esta gente de la foto es gente que varias veces me escuchó llorar y me abrazó cuando me sentía sola o insegura como una adolescente indefensa. Gente que supo darme un abrazo cuando me jalé “una torta” y corrió también a dármelo cuando logré algo importante. Gente que no importa si me decía “doña Julia”, “Julia” o “Julita”, siempre era para sonreír al verme llegar.

Gente solidaria, cálida, comprometida. Gente muy inteligente además, muy preparada. Gente buena. De grandes valores humanos. En este grupo hay garantía de integridad y decencia.

Nunca olvidaré que fue este grupo quien me cantó “cumpleaños felíz” el día de mi cumpleaños 52 y me trajo un queque ( esos gestos no se olvidan, por sencillos que parezcan)

Hay mucha gente buena en este gobierno, mucha otra gente buena en Casa Presidencial, gente entrañable y amiga que está  trabajando duro todos los días. Logrando muchas cosas, entregándolo todo. Esta es solo una parte de esa gente, pero es una parte muy importante. Es gente muy valiosa. Hermanos y hermanas de lucha por una Costa Rica más amorosa.

Lo más lindo de la vida es saber que ustedes siguen ahí y que no se arrugan, ni se rinden ni se amilanan.

 

Los quiero mucho ¿saben?

Me encuentro con la foto, me dan ganas de llorar  y siento ganas de decirlo bien fuerte

Cuento con ustedes y conmigo pueden seguir contado, y no hasta dos, ni hasta tres, sino seguir contando.

 

 

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Julia Ardón