Close

Al fin, el fin de la Guerra Fría

Cuba - Estados Unidos, 2016

 
He escuchado dos veces el discurso de Obama. He leído y visto varias reacciones. Escucho todo con respeto y sintiendo que estoy viendo pasar frente a mi la historia con toda su complejidad.

Veo a Obama como un hombre bueno y bien intencionado, pero hijo inevitable de su realidad y de su particular momento personal como Presidente de la nación más poderosa del mundo. Observo y leo las reacciones desde dentro de Cuba a sus palabras, sus gestos y sus ideas. Las atiendo con mucho respeto. Una de ellas, la de esta dirigente comunista , otra la de una muchacha periodista que me dejó impactada con su capacidad de análisis: Mona Lavang Pira.

Siento que desde varios lugares se alimentará la nueva historia para Cuba, y que todo está por verse.  Observo dentro de Cuba mucha desesperanza, mucha resistencia, mucho escepticismo…
Espero eso se supere. Ojalá.
Veo a dos gobiernos planteando sus posiciones, marcando sus canchas y veo por el centro la gente común harta de burocratismo, demagogia, privaciones y desesperanza. Gente desentendida de la política, descorazonada, desmotivada.  El mismo Pablo Milanés manifiesta esa apatía. Otra muestra aquí.
 
Es muy fuerte lo que estamos viendo desde esta gradería.
 
Viví en Cuba un año, de 1981 a 1982. Fui allá a estudiar marxismo. Me gradué de “cuadro” marxista-leninista en la escuela Superior del Partido Comunista de Cuba. Aquello me marcó y me ubica hoy en el centro de este remolino. Desde ahí me he movido hasta lo que soy hoy y hoy opto por un tercer discurso, un cuarto, un quinto, otra cosa….no podemos seguir promoviendo como ideal lo antiguo ( ni de uno ni de otro lado 100%).   Tengo esperanza de que se pueda construir algo con lo mejor de ambos ( con todos sus “otros” contenidos)  mundos, porque ambos mundos tienen tanto vergüenza como hallazgo y una extraordinaria diversidad. 
Lo cierto es que estamos observando la historia, y yo, que padezco la enfermedad del optimismo, siento que sí, es el fin, al fin, de la Guerra Fría. Quien no lo entienda así y siga aferrándose a la historia como quien se agarra de las rotas velas aún pegadas a un mástil quebrado en un medio de la tormenta , no podrá ser parte de la fuerza  que guíe el timón hacia el mar tranquilo.
Las semillas del cambio se están sembrando. La tierra, el agua, el sol y el abono que facilitarán su florecimiento serán diversas y vendrán de distintas partes. Ojalá se sume lo bueno de aquí y de allá, lo mejor, y que se encargue del cuido de esas plantitas la mejor gente posible, la más honesta, la más sana, la más desprendida. La más fresca.
 
10917133_844595905634513_6035670552975742201_n
Banderas cubanas frente a la Embaja de Estados Unidos en La Habana

 

About the Author

Julia Ardón