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Adicción: el miedo a la existencia propia

Las personas adictas tiene una gran desconexión consigo mismas, con el entorno, con sus seres queridos y con la vida en general. ¿Cómo llegaron hasta donde han llegado? Es importante ir al fondo para poder superarlo. No tapar esas causas. Las personas adictas colocan las prioridades en sitios equivocados, se confunden culpando de su condición a todo lo externo, a las circunstancias de su existencia, incluso a su relación con otras personas; se mueven en un círculo sin fin del que solo se pueden salir con ayuda psicológica, psiquiátrica y atención médica.

El adicto no es un ingrato, un desconsiderado, un grosero, un agresor porque desea serlo, sino porque está enfermo. Está metido en un hueco que cava y cava matriculado con una actitud auto-destructiva que termina haciendo mucho daño a quienes le rodean.

No es siendo parte de las mismas rutinas y costumbres que llevaron a la adicción que se puede salir de ellas, todo lo contrario, hay que salirse de esa “zona de no-confort” de la que da miedo salir porque lo que está del otro lado es incertidumbre, vértigo, pavor.

Las personas adictas a alcohol o drogas sienten alivio cuando consumen esa sustancia que les hace daño al cuerpo y a su salud emocional. Cuando dejan de consumir se comienzan a sentir muy muy mal, se sienten morir, les cuesta mucho sobrellevar esta etapa. Para poder ayudarles se necesita mucha fuerza y mucha ayuda profesional para sostener esa fuerza.

La gente que les ama también necesita orientación y tratamiento. Es un problema serio, grande y doloroso.

Pero se puede salir.
Mucha gente lo ha logrado. No hay que olvidarlo.

Del otro lado lo que hay es mayores alegrías, calidad de vida, conciencia y más muestras de afecto, cariño y sobre todo: Amor, que es lo que vinimos a dar y recibir en esta vida. Lo más importante.

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Julia Ardón