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Ser revolucionario de verdad

Cuando la política en Costa Rica comenzaba a oler a añejo, aparece alguien transformándola profundamente con un ejemplo de verdad revolucionario

José María Villalta manda una importante carta ayer a toda la militancia del Frente Amplio.
Yo pienso que con ella muestra su verdadera condición de revolucionario, en el más profundo y real sentido del término.
Hacer la revolución en la que cree hoy, aquí, ahora, desde sí mismo.  Una carta que se debe leer con el corazón abierto a entender todo lo que podemos hacer desde nosotros mismos, siendo el cambio que queremos ver en el mundo.
Un acto hermoso, para mi, de profunda belleza, que demuestra sus enormes condiciones como líder.
 
“San José, 11 de noviembre de 2016
Carta a abierta a las personas militantes y simpatizantes del Frente Amplio
Estimados compañeros y compañeras:
Estaré eternamente agradecido por el honor que ustedes me concedieron en 2014 al escogerme como su candidato para la presidencia de la República. Igualmente son inconmensurables el compromiso y la gratitud que siento hacia todas aquellas personas que con su voto me otorgaron su confianza para asumir esa inmensa responsabilidad. Por eso quiero ser totalmente franco con ustedes.
Ahora que nuestro Frente Amplio se prepara para participar en un nuevo proceso electoral, muchas y muchos de ustedes me han vuelto a honrar al sugerir mi nombre para ser una vez más su candidato presidencial.
Quiero comunicarles mi decisión definitiva de no postularme como candidato a la presidencia de la República para las elecciones de 2018.
Ha sido una decisión difícil, pero ampliamente meditada. Las razones son estrictamente personales y familiares.
Durante la campaña de 2014 alguna vez dije que, en mi caso, los tiempos de la familia no parecían coincidir con los tiempos de la política. Esa aseveración se ha vuelto cada vez más cierta con el paso del tiempo.
Aunque no creo que sea necesario dar más detalles lo voy a hacer, por el respeto y el cariño que nos une. Tengo dos hijos pequeños que son la luz de mis ojos. Están en la edad en que más necesitan a su padre. A su edad yo no tuve al mío cerca y sé lo que se siente. A menudo tengo la impresión de que todo lo que me falta y me duele todavía hoy como hombre grande, se originó en esos primeros años.
Al mismo tiempo, tengo la certeza de que el nivel máximo de exposición pública que implica una candidatura presidencial y el encono y los odios viscerales que hemos permitido se apoderen de nuestras últimas campañas a ese nivel son incompatibles con las necesidades de niños tan pequeños. La experiencia de 2014 me permitió confirmarlo.
Sé que a los compañeros que crecieron en los tiempos en que se consideraba heroico dejar a los hijos botados para ir a hacer la revolución tal vez les cueste entenderme. Pero lo tiempos cambian y gracias a las luchas feministas empezamos a entender que, al final, lo personal también es político.
Como no faltará quien intente derivar segundas o terceras interpretaciones de mis palabras quiero ser absolutamente enfático: Seguiré militando activamente en el partido que fundó José Merino hasta mi último aliento. Mi compromiso con los ideales que nos mueven es inquebrantable y me ilusiona decirlo.
Seguiré participando en nuestras luchas y caminando junto a ustedes en la medida de mis posibilidades. No seré candidato presidencial en 2018, pero aquí nada ha terminado. Todo lo contrario. A futuro, todas las opciones están abiertas.
Tampoco faltará quien intente aprovechar esta coyuntura para sembrar cizaña y promover divisiones y distanciamientos inexistentes a lo interno del Frente Amplio. La única persona responsable de esta decisión soy yo. Es enteramente mía y solo a mí puede achacarse.
En nuestro país cada cuarenta y cinco minutos aparece algún aspirante a analista político que pronostica la inminente desaparición del Frente Amplio y de la izquierda en general. En los últimos años nos han declarado difuntos más veces que arreglada a la platina. Siempre se equivocan. Así pasó cuando sufrimos la partida física de don José y ya ven ustedes cuanto crecimos dos años después.
Ahora dirán que sin una candidatura determinada otra vez nuestros días están contados. Yo nada más les recuerdo que cuando presentamos mi candidatura en 2013 nadie daba un cinco por nosotr@s y no aparecíamos ni en el margen de error de las encuestas. Y ya ven ustedes lo que pasó.
Este proyecto político tendrá futuro mientras se mantenga fiel a sus principios y siga acompañando las luchas de nuestro pueblo. Seguiremos creciendo mientras no perdamos la conexión con las necesidades sentidas de la gente y mientras sigamos combatiendo con coherencia y honestidad la explotación, la discriminación y las injusticias que sufren millones de seres humanos en este amado país.
Tenía proyectado comunicar mi decisión final sobre este tema a principios de 2017, pero, dado el carácter de esa decisión, he decidido adelantar dicho anuncio para dar el mayor tiempo posible al partido para prepararse y tomar una decisión reposada en la selección de nuestra nueva candidatura presidencial.
Tengo la convicción de que en nuestro movimiento hay muchas compañeras y muchos compañeros dotados de sobra con las cualidades y la entereza necesarias para asumir ese reto. En este sentido, les pido desde ya que a la persona que escojamos le demos todo el apoyo y la confianza que ustedes me dieron a mí. Así lo haré yo también.
Estoy convencido de que si realmente aspiramos a realizar cambios de fondo para mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo, este partido necesita multiplicar y diversificar sus liderazgos y creo firmemente que de esta situación surge una oportunidad para hacerlo, aunque no haya sido ese el motivo de mi decisión. Nunca he creído en líderes únicos e inamovibles ni en candidatos eternos. La historia reciente nos demuestra que un movimiento político que depende de una única persona está condenado al fracaso, por más noble que sea la causa.
A pesar de todas estas consideraciones, reconozco que muchas y muchos de ustedes pueden sentirse sorprendid@s y defraudad@s por lo que les estoy comunicando. Comprendo, respeto y asumo todas esas reacciones. Cuando nos volvamos a encontrar en la próxima marcha, en la próxima lucha comunal, en la próxima asamblea partidaria o en la próxima acción legal para defender los derechos humanos, podremos conversarlo. No dudo que, al final, seguiremos luchando junt@s, sin importar la trinchera que cada quien escoja.
Con todo y pesar de todo, sigo creyendo que nuestros mejores días están por venir.
Con el aprecio de siempre,
José María Villalta Florez-Estrada”

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Julia Ardón