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“Gurús” y campañas políticas en el siglo XXI

las buenas cosas las hace la gente organizada en colectivos y motivada por altos ideales

Ahora que reaparece Iván Barrantes de nuevo asumiendo autorías de más campañas publicitarias “vistosas” y “controversiales”, como la de Banca Kristal del BCR o ahora la del Movimiento Libertario para las alcadías quiero romper el silencio con respecto a un tema que se ha tocado poco desde que hace dos años ganó el PAC las elecciones.

Cada vez que Iván Barrantes aceptaba de modo personal “la autoría” de la campaña que llevó a la presidencia a Luis Guillermo Solís, yo no podía dejar de pensar en el papel fundamental que en ella jugó una persona que supo integrar un equipo, amarrarlo, potenciarlo, darle “aire” y entusiasmarlo. Su nombre es Carlos Alvarado Quesada y es el hoy Ministro de Desarrollo Humano e inclusión Social y Presidente Ejecutivo del IMAS.

Si hay mérito en lo que se hizo que fue bueno porque no fue jerárquico, sino colectivo, horizontal, circular y contó con la participación de mucha juventud entusiasta, militante, comprometida y capaz, ese mérito debe ser de Carlos Alvarado y no de Iván.

Lo digo ahora, aunque nadie me está preguntando, porque me parece que alguien lo tiene que decir.

Esa campaña la hizo la gente, la encendió la gente, la propuso y la creó la gente, gente a la que Iván ni llegó a conocer en sus extraordinarios talentos, méritos y capacidades.

Sé que si pongo nombres cometería yo también otro pecado, el pecado de la exclusión y no es justo, pero me arriesgo y puedo destacar el aporte de quienes vi trabajando sin descanso y con voluntad, iniciativa y sin que Iván les orientara.   Luis Diego Aguilar, Alvaro Jiménez, Mauricio Rojas Zúñiga, Stephanie González, Adriana Ramírez, Carlos Vega, Eli Villarreal, Elena Quesada, Alex Astorga, Marcel Soler, Camilo Saldarriaga, Ana Gabriel Zúñiga, Priscila Quirós, Gaby Saborío, Rodrigo Alberto Carazo, Víctor Hugo Morales,  José Ricardo Sánchez, Victor Barrantes, Adrián José Zúñiga Bonilla, Enrique Sánchez Carballo, Tavo Loria O, Manuel Ardon Morera, Arnoldo Herrera Vargas, Jeffrey Solano, Paola Vega,  Juan Gabriel Mora, Erika Valverde, Priscila Zúñiga, Beatríz Solís, Marianela Córdoba,  Roberto Carlos Sánchez y sé que mucha gente más. Me disculpan las personas que no nombro. Sé que son más, pero en este momento esos son los nombres que se me vienen a la cabeza. Por mi parte, en las actividades ( eventos y producciones audiovisuales) que tuve que ver rescato el oportuno y valioso aporte de Maria Lourdes Cortés, Laura Astorga Carrera, Diego Delfino Machín, Cristian Cambronero, Jaime Gamboa, Gustavo Morales, Denise Duncan, Marisa Batalla, Gabi Hernández Hernández, Mauricio Jaén, Marlon Villar, Alberto Cortés Ramos , Leonora Jiménez, que con su creatividad y sentido de la oportunidad marcaron hitos en la campaña y le añadieron ese toque fresco, libre y participativo que fue fundamental para que lográramos sacar del Poder Ejecutivo a una clase política entronizada por tantos años y que había hecho gala de soberbia y corrupción.  Iván Barrantes aportó lo que sabía al colectivo, fue parte de ese colectivo. Nada más. Toda esta gente puede dar cuenta de lo que hizo, por qué lo hizo, cómo lo hizo y de qué manera. A todos ellos mis respetos. Todas estas personas pueden “contar” qué tipo de super estrategia planteada por Iván Barrantes siguieron o en cuántas reuniones de coordinación participaron con él. Toda esta gente sabe qué iniciativas tuvo, qué éxitos se anotó y qué aportaron al proceso. Toda esta y mucha más, porque mi visión solo recoje apenas una parte de lo que ocurrió. El pedacito que alcancé a ver.
La campaña que llevó al poder a Luis Guillermo Solís salió de la gente, y eso Luis Guillermo Solís y todo su equipo debe recordarlo todos los días. Es esta la gente a la que le debe preguntar cómo ve su desempeño y en qué puede mejorar, esta es la gente que en términos de comunicación podría haber aportado al gobierno desde el inicio. Es esta la gente que se sudó la chaqueta por llevarlo a la Presidencia y la que todos los días está pendiente del destino de este país, porque lo ama, lo ama de verdad, tanto como él.

Insto a reconocer estos aportes y poner a cada persona en el lugar que le corresponde. No está el siglo XXI para mitos.  No hay tal cuento de hadas, no hubo flautista de Hamelin, lo que hubo fue gente comprometida, conciente, apuntada, que se arrolló las mangas y trabajó por altos ideales, además de un excelente candidato por un lado y algunos flojos por el otro.    Las cosas valiosas, con sus aciertos y errores, pero  que se sostienen en el tiempo,  las construye la gente desde la colectividad, no hay de otra.

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Julia Ardón