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Esos “raros” migrantes

800 personas de distintos países se juntan en la frontera sur de Costa Rica. Quieren llegar a Estados Unidos. Nicaragua no les abre paso.

Mensaje para mis compatriotas:

Está circulando un comentario en facebook de un muchacho que dice que estas personas “africanas” que están en la frontera son malagradecidas, que tienen mucha plata, que andan celulares y joyas, que van a restaurantes y cosas por el estilo.
Yo quisiera que estuviéramos preparad@s para este tipo de historias, porque las habrá y de muchos tipos. Ya anda circulando también que tengamos cuidado porque estas personas pueden “traer enfermedades”, cosas así de tremendas.

Tengamos seguridad y serenidad porque es lógico que si estas personas migrantes han llegado hasta aquí son gente que algo de recursos tiene. La gente verdaderamente pobre sigue en sus países y muere por necesidad, por guerras, por hambre o de pura pobreza. Estas personas posiblemente han pagado a coyotes en todas partes para avanzar. El problema con la pega aquí se da porque nuestro país desmanteló con justificada razón muchas de esas bandas de “coyotes” o trata ilegal de personas y porque Nicaragua cerró sus fronteras e impide el paso hacia al norte. En todo caso ello de igual manera ocurriría al llegar a donde quieren llegar, los EE.UU. Entonces el problema ya no sería tico sino mexicano ( a menos que en México siga el negocio de la trata de personas y se cuente con la complicidad de las autoridades, cosa que sabemos ocurre en algunos países)

Y sí, además podría ser que algunas de estas personas sean maleducados, o pachucos o tengan costumbres “raras”. Es lo lógico y lo normal, porque igual si cogemos al azar 500 ticos y ticas y vamos a encontrar de todo, gente buena y gente que no, gente de malas costumbres y gente de buenas costumbres. ¿Nos va a asombrar eso? ¿Somos nosotros tan perfectas personas en todo caso?

Tenemos que recordar que nuestra intención de ayudar no tiene que verse como “caridad”, tenemos que alejarnos de ese sentimiento de que “pobrecitos” y verles como merecedores de dignidad, legalidad y respeto, sean quienes sean y no tenemos tampoco que dar esperando que nos agradezcan. Son personas luchadoras, arriesgadas, sobrevivientes, gente valiente que busca un mejor destino y está dispuesta a arriesgarlo todo para conseguirlo.

Si manifestamos solidaridad será dar porque se siente el deseo de dar, nada más, sin expectativas ni esperar nada a cambio más que la satisfacción de dar. Esperemos que las noticias de cariño y generosidad recíprocas también circulen. Por eso es importante más información.

Extraño información acerca de quiénes son estas personas, cómo se llaman, de dónde vienen, cómo llegaron hasta aquí y de qué huyen. ¿De qué países son? ¿Qué idiomas hablan? ¿Qué motivaciones tienen? ¿Cuál es la situación en sus países de origen? ¿De qué huyen? Eso ayudaría a desarrollar ya no el sentimiento de lástima, sino el de empatía y compasión. Nos ayudaría a conectarnos desde lo humano, horizontalmente, desde lo que nos une con ellas y con ellos, personas iguales a nosotras.

Por otro lado, no debemos ni podemos olvidar que esto va para largo y nos vamos incluso a cansar del tema. Así que guardemos energía para que se nos sostenga en el tiempo.

Para encontrarle solución a este conflicto deberán convocarse muchos países y organismos internacionales, vendrá una complicada y larga negociación, mucho más difícil y empinada que la que se dio con los cubanos.

Será tarea de la Cancillería convocar a la CELAC y la OEA. Es lo que el gobierno hará. Ahora, nosotros debemos hacer presión política también en ese sentido, allí donde podamos. Porque esto no puede dejarse en manos de solamente Costa Rica. Sería una tremenda injusticia que nuestro país, por castigar el delito de trata de personas, sea castigado dejándolo solo con la tarea de enfrentar la ayuda humanitaria.

Vienen tiempos difíciles. No hay manera de huir de esta triste realidad que nos está tocando las puertas. El mundo se ha dividido de manera injusta y hay sitios en la tierra donde la vida no se cuida como se debiera, y de esos sitios la gente de modo legítimo huye.¿Abandonaremos a su suerte a nuestros semejantes o nos arrollaremos las mangas para ayudarles?
¿De qué madera estamos hechos como nación?

La foto es del Tico Times

 

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Julia Ardón