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Desde la Asamblea Legislativa de Costa Rica, un discurso histórico.

Por el diputado Enrique Sánchez, sobre la Marcha del Orgullo LGBTI del 1 de julio de 2018

Control Político – Diputado Enrique Sánchez Carballo

Marcha del Orgullo LGBTI

27 de julio de 2018

 

La historia, lo sabemos, no es una línea recta. La historia es una red con hilos de muchos colores, que se cruzan, entrelazan y enredan. Uno de ellos inicia en 1969. La madrugada del 28 de junio, en Nueva York, el bar Stonewall estaba abarrotado. Más de 200 personas disfrutaban una cerveza, conversaban, se divertían, o lamentaban la muerte de una de sus estrellas musicales: la diva Judy Garland, a quien ese mismo día habían despedido.

 

El escenario era festivo… hasta que los golpes, gritos y forcejeos lo interrumpieron cerca de la 1 de la mañana. Era la policía, que entró a la fuerza al bar, y de manera arbitraria y violenta empezó a realizar detenciones. Eso no era algo nuevo. Ni en Nueva York, ni en Estados Unidos, ni en el mundo. Pero esa noche, ocurrió algo diferente.

 

En lugar de huir, las y los asistentes decidieron resistir, enfrentar la redada y manifestarse. Se tejía una nueva historia. Las personas LGBTI no íbamos a dejarnos más: era hora de luchar. Desde entonces, surgieron organizaciones y colectivos, y al año siguiente se celebró la primera marcha del Orgullo LGBTI de Estados Unidos. Las marchas de la diversidad se multiplicaron, hasta llegar a nuestro país en 2008.

 

Mañana, 28 de junio, se cumplen 49 años de aquella noche. Y es por eso que en Costa Rica marcharemos el próximo el domingo 1º de julio por el Paseo Colón y la Avenida Segunda.

 

Marcharemos para conmemorar, marcharemos para recordar y marcharemos para celebrar.

 

Marcharemos para conmemorar aquella noche de Stonewall, y la valentía de dos mujeres excepcionales que lideraron el movimiento aquella noche: Marsha P. Johnson, una mujer trans afroamericana, pobre y drag queen; y Sylvia Rivera, una mujer trans de ascendencia latina, hija de puertorriqueños y venezolanos, que vivió en la calle por el rechazo de su familia. Ellas representan el espíritu rebelde de todas las personas LGBTI que han batallado desde esa noche, así como el amor y la lucha por la inclusión.

 

Marcharemos para recordar, porque la marcha de la Diversidad va más allá del origen de esta fecha. Se trata también de la persecución, las redadas, marcajes y golpes que vivimos durante décadas en Costa Rica.

 

No se olvidará jamás que en los 60 y 70s la policía ingresaba a los bares josefinos que frecuentaban las personas LGBTI, para arrestarlas injustificadamente, tal y como lo documentaron las investigadoras Adriana Fallas y Carolina Gómez. Tras encerrarlas toda una noche en la cárcel, las rapaban a la fuerza, para “marcarlas” y que al salir fueran identificadas en su familia, en su trabajo, en su barrio.

 

Las siguientes décadas no fueron diferentes. En esa época el Estado nos criminalizó, y fue cómplice en la muerte de muchas personas, a quienes las mató el estigma y la discriminación, no el sida. Durante la segunda mitad de los 80, la persecución y violación de derechos alcanzaron un momento cumbre, cuando con la excusa de una supuesta lucha contra esa enfermedad, se hicieron redadas masivas en bares, y se intentó “limpiar la ciudad” de nosotros. Como si fuéramos algo repudiable que había que desaparecer del país.

 

Esos acontecimientos eran además relatados y celebrados por la prensa. El historiador José Daniel Jiménez documentó cómo los periodistas colocaban al homosexual y al delincuente al mismo nivel en sus noticias.

 

Cito algunos ejemplos:

 

  • En junio de 1986, la prensa informó de la detención de “… 100 delincuentes, drogadictos y homosexuales” gracias a redadas organizadas por el Ministerio de Seguridad Pública.

 

  • En marzo de 1987, se publicó que las autoridades policiales detuvieron “personas promiscuas”. El entonces Ministro de Salud, Edgar Mohns, afirmó que actuaban porque se denunció “la existencia de centros de homosexuales”.

 

  • En un artículo de opinión, se celebra que el entonces viceministro de Gobernación, Álvaro Ramos, hiciera “dos operativos fulminantes (…) para desarticular las bandas de homosexuales que noche a noche se concentran en bares, discotecas, centros de masaje, tabernas y prostíbulos abiertos”.

 

Ustedes pensarán que es cansado escuchar esos episodios desagradables, pero es recordándolos que podemos evitar que se repitan. Los hilos de la historia de aquel entonces se entretejen con los hilos de la historia de hoy. Ha sido recordando el pasado que hemos construido una Costa Rica que, aunque con deudas, es un país más respetuoso de nuestro lugar en la sociedad, de nuestros derechos, de nuestra dignidad. Es recordando el pasado, que construimos un futuro en el cual podemos celebrar.

 

Porque sí: el domingo, también marcharemos para celebrar. Celebramos que el odio y la discriminación nunca nos detuvieron, y que nunca, nunca, nos detendrán. Vamos a celebrar a todas esas personas que resistieron con valentía y coherencia. Celebraremos a nuestras organizaciones, las de antes y las de ahora. Por los primeros colectivos, como Los Búfalos, el Movimiento de Liberación Homosexual, la Asociación de Lucha contra el SIDA, la Comunidad Ecumenica de la Fe y el Colectivo Lésbico Las Entendidas. Agradeceremos que, en tiempos difíciles, esas y otras organizaciones levantaran nuestra bandera con orgullo, y sembraran la semilla de otras iniciativas.

 

Ese mismo agradecimiento se lo extenderemos a la música, a nuestros íconos y a nuestras divas. Este domingo también marchamos celebrando nuestra cultura y nuestra fiesta. Nos hemos ganado el derecho de bailar por media calle, y de tener una algarabía y un escándalo que durante años nos fueron arrebatados. Vamos a caminar tarareando a nuestras divas porque nos da la gana. Judy Garland, Liza Minnelli, Madonna, Lady Gaga, Christina Aguilera, Rihanna, Ariana Grande, Alaska, Mónica Naranjo, Elton John, Ricky Martin, George Michael… los celebraremos porque nos han acompañado en todos los los hilos de esta historia. Con ellos y ellas vamos a bailar y cantar, como lo hemos hecho durante

décadas en el Coche Rojo, en los Cucharones, La Torre, la Avispa, Dejavú, El Teatro, el 13 o el 14… como lo seguiremos haciendo.

 

Compañeros y compañeras: así, en resumen, se teje esta historia de lo que llamamos el Pride. Tiene hilos de alegría, hilos de tristeza, tiene persecución, avances, fiestas y clandestinidad. El domingo marcharemos por la historia pasada, pero principalmente por la historia que está por hacerse. Tomaremos las calles de San José para decir que no vamos a retroceder. ¡Ni un solo centímetro! No estaremos más escondidos, ni invisibles. Ni redadas arbitrarias, ni arrestos ilegales, ni cortes de pelo obligatorios, ni luces rojas en los bares. Todo eso se acabó. Solo nos queda avanzar. El siglo XXI será el siglo de la igualdad plena de derechos.

 

Las personas LGBTI de este país, siempre estuvimos y seguimos estando aquí. También forjamos la Costa Rica que tenemos. Estamos en las escuelas, en las oficinas públicas, en los bares, en las empresas privadas y en las calles y avenidas. Estamos aquí y este domingo marcharemos, orgullosos. Vamos a tomar San José todo el día para celebrar que nosotros y nosotras somos imparables.

 

Muchas gracias.

 

Diputado Enrique Sánchez Carballo, Partido Acción Ciudadana, Costa Rica. período 2018-2022

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Julia Ardón